El color y la alegría desplegada por las comparsas y los disfraces se apoderaron del Carnaval de Negros y Blancos que se celebró en la ciudad colombiana de Pasto, la primera gran fiesta del año en el país. El Carnaval de Negros y Blancos, que desde 2010 hace parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, se celebra en Pasto la primera semana de enero.
Los orígenes de la fiesta se remontan a las celebraciones de los indios Pastos y Quillacingas, pueblos precolombinos de la zona, para pedir al sol y la luna protección para sus cultivos.
A estas expresiones culturales campesinas se sumaron con el paso de los años elementos de festividades españolas y africanas, y posteriormente se agregaron elementos que dan un toque grandioso a la fiesta, como las enormes carrozas que recorren las calles de Pasto con esculturas que son auténticas obras de arte.
En esta edición, la reina del Carnaval, Mayeli Valencia Calderón, y el personaje Pericles dieron la bienvenida a los ciudadanos y les invitaron a “desordenar el orden” en esa ciudad, capital del departamento de Nariño. “Se prohíbe la amargura, se ordena la alegría”, fue la orden que emitió Pericles, el domingo.






