Las autoridades siguen buscando intensamente este jueves al sospechoso de tiroteos, un reservista del ejército que abrió fuego en un bowling y en un bar-restaurante del noreste de Estados Unidos, matando al menos a 18 personas, una de las peores masacres de los últimos años en el país.
«Me entristece profundamente presentarme ante ustedes hoy para informarles que 18 personas perdieron la vida y 13 resultaron heridas en los ataques de anoche», dijo la gobernadora del estado de Maine, Janet Mills.
Las matanzas ocurrieron la noche del miércoles en Lewiston, una ciudad de 36.000 habitantes, la segunda del Estado de Maine, donde se instó a la población a permanecer en sus casas por el riesgo que supone este hombre «armado y peligroso» que se dio a la fuga tras los tiroteos.
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Sospechoso de tiroteos
La policía identificó al atacante como Robert Card, de 40 años, y difundió su fotografía. Por el momento se desconocen sus motivaciones. Según CNN, que cita fuentes de la policía, Card es un instructor certificado y reservista del ejército.
«Tenemos literalmente a cientos de policías que trabajan en todo el Estado de Maine para localizarlo», afirmó el responsable de la seguridad pública de Maine, Mike Sauschuck.
«Nuestros hospitales no están equipados para gestionar este tipo de tiroteo», había dicho más temprano a CNN el concejal de la ciudad Robert McCarthy, comunicando entonces la cifra de «hasta 22» víctimas mortales y «entre 50 y 60 heridos». Sauschuck había hablado de «16 muertos».
Horrorizado
«Es una situación abrumadora. Nunca habíamos vivido algo así», declaró a la televisión local Cynthia Hunter, que vive en Lewiston desde 2012.
Las escuelas públicas permanecerán cerradas el jueves, informó un funcionario local en X (anteriormente Twitter).
«Estoy horrorizado por lo que pasó en Lewiston esta noche», dijo el representante de Maine, Jared Golden, en un comunicado.
Estados Unidos tiene más armas que habitantes: un adulto de cada tres posee al menos un arma y casi un adulto de cada dos vive en una casa donde hay un arma.
La consecuencia de esta proliferación es la altísima tasa de muertes por armas de fuego, incomparable con la de otros países desarrollados.
Excluyendo los suicidios, más de 15.000 personas han muerto a causa de la violencia armada desde principios de año en el país. El ataque del miércoles es el más mortífero registrado durante el período, según la asociación Gun Violence Archive (GVA).
Los esfuerzos por endurecer el control de armas en ese país chocaron durante años con la oposición de los republicanos. Defensores acérrimos del derecho constitucional a portar armas.
La parálisis política se mantiene pese a la indignación generalizada por los recurrentes tiroteos.
(26/10/2023)






