A partir de hoy, el arancel para la importación de bebidas alcohólicas, en todas sus categorías, se incrementa en 40%. Según explicaron las autoridades, este aumento busca sobre todo proteger la industria nacional a través de medidas arancelarias, pues con la depreciación de las divisas de Argentina y Brasil, la importación de bebidas espirituosas provenientes de esos países se ha incrementado exponencialmente. Ahora bien, previsiblemente este aumento se va a trasladar al precio final de los productos importados, de allí que en el corto plazo un mayor arancel ciertamente va a contribuir a que muchos bolivianos se decanten por consumir bebidas nacionales, particularmente vinos y cervezas; esto para salvaguardar su economía doméstica.
Sin embargo, cabe recordar que a largo plazo, el mantener aranceles elevados para la importación de cualquier bien puede repercutir negativamente en la economía y en el bienestar de la población. Esto porque las industrias locales dejan de tener incentivos para invertir en tecnología y en recursos humanos para poder ofrecer productos de buena calidad a precios competitivos frente a los bienes importados. Algo esencial sobre todo en mercancías como las bebidas alcohólicas, en las que una menor calidad se traduce en efectos dañinos para la salud.






