La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, juramentó este jueves (17 de marzo) como nuevo ministro a su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva, en una ceremonia en la que expresó muy duras críticas a los jueces que lo investigan por supuesta corrupción.
«Las circunstancias actuales me dan la magnífica oportunidad de traer al Gobierno al mayor líder político de este país», declaró Rousseff en el Palacio presidencial de Planalto, al que acudieron cientos de parlamentarios tanto oficialistas como opositores.
En un clima de abierta polarización entre ambos bandos, Rousseff expresó su «repudio total e integral» a la divulgación por parte del tribunal que investiga al exmandatario, de unos audios de una conversación entre ambos, que parece sugerir unas maniobras de la mandataria para influir en favor de su nuevo ministro.






