La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, denunció este martes (22 de marzo) una «conjura» contra la «estabilidad democrática» del país, al aludir al trámite para un eventual juicio político con miras a su destitución que ha comenzado en el Congreso.
«Si es necesario movilizar a la sociedad en una campaña por la legalidad», que «quede claro que me sobran energías, disposición y respeto a la democracia para el enfrentamiento necesario a la conjura que amenaza la estabilidad institucional y democrática», dijo en un acto con juristas y activistas de movimientos sociales.






