Máscara contra cabellera es el reto que usualmente se conoce dentro de la lucha libre o de cualquier otro desafío. Mauricio Ayaviri (36), en cambio, decidió apostar, en 2014, al tatuaje por cabellera.
“Todo comenzó al ver un noticierio donde promocionaban la campaña Cabello Solidario que se encargaba de recolectar donaciones para hacer pelucas para niños con cáncer. Yo tenía el cabello muy largo, por lo que decidí donarlo. Después se dio la necesidad de apoyar esta campaña activamente… pensé en muchas opciones, pero la que más resaltó fue la de hacer un intercambio… así surgió Tatuajes x Cabello”.
Desde que la cruzada empezó, se hicieron más de 25 intercambios y muchas donaciones. “En seis meses llegamos a recaudar 3.400 kilos de cabello, además de algunas pelucas ya tejidas”.
En cuanto a las pelucas, cuenta que en un principio, un instituto apoyaba con la elaboración, pero que desde el año pasado se empezó a buscar voluntarios para que las elaboren. Hasta el momento, se hizo la entrega de varias unidades al Hospital del Niño y se dispuso de un formulario para que las personas que necesiten de una peluca puedan acceder a ella. De esta manera, la cantidad de cabello recolectado podrá ser destinado no solamente a niños, sino también a mujeres y hombres adultos. Este trabajo está a cargo de Cabello Solidario, que es la artífice de toda esta campaña.
El intercambio Tatuajes x Cabello se gestó desde su taller Ink’A, nombre que viene de ink, que significa tinta en inglés; y A, de Ayaco, que viene de su apellido, además de ser el apodo familiar. “Ink’A surgió hace seis años como iniciativa para poder independizarme como artista del tatuaje. Desde ese momento, creo que lo más trascendental que me pasó fue tatuar a casi toda mi familia”.
Según Mauricio, el servicio de Ink’A consiste en brindar al cliente la mayor seguridad, en lo higiénico y la bioseguridad, así como en lo artístico del diseño y calidad al momento de hacerse un tatuaje o perforación. “El tiempo de realización depende del tipo de trabajo. Una perforación toma como 15 minutos, pero para un tatuaje es relativo, pues depende del tamaño, diseño, colores”.






