Medellín, ciudad natal del artista colombiano Fernando Botero, decretó este viernes siete días de luto por la muerte del pintor y escultor.
«Vamos a decretar siete días de luto en los que rendiremos homenaje en la Plaza Botero y los diferentes lugares de la ciudad donde su obra está plasmada y vivirá para siempre», expresó el alcalde, Daniel Quintero, en un video enviado a medios.
Su muerte
Botero, uno de los artistas latinoamericanos más influyentes del siglo XX, falleció a los 91 años, anunció este viernes el presidente colombiano, Gustavo Petro.
«Ha muerto Fernando Botero, el pintor de nuestras tradiciones y defectos, el pintor de nuestras virtudes. El pintor de nuestra violencia y de nuestra paz. De la paloma mil veces rechazada y mil veces colocada en su trono», escribió Petro en la red social X.
Nació el 19 de abril de 1932 en Medellín, la segunda ciudad de Colombia, enclavada en los Andes del noroeste del país. Hijo de un modesto agente de comercio, se inició en el arte tempranamente y contra la opinión de su familia. A los 15 años, vendía dibujos sobre temas de tauromaquia a las puertas de la plaza de toros La Macarena.
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Trayectoria
Tras una primera exposición en Bogotá en los años 1950, partió a Europa, pasando por España, Francia e Italia, donde descubrió el arte clásico. En su obra también influyó el arte mural de México, donde se instalaría posteriormente.
Pero fue en los años 1970 cuando su carrera despegó, tras conocer al director del museo alemán de Nueva York, Dietrich Malov, con quien organizó exitosas exposiciones. «Pasé de ser un completo desconocido, que no tenía ni siquiera una galería en Nueva York, a ser contactado por los más grandes marchands del mundo», narró Botero.
Con Botero no valía el calificativo de «gordo» para sus figuras. Enamorado del renacimiento italiano, se proclamaba ante todo «defensor del volumen» en el arte moderno. Su escultura, marcada también por el gigantismo, ocupó un espacio muy importante en su carrera, desarrollada en buena parte en Pietrasanta (Toscana, Italia).
Allí se afincó, aunque en los últimos años vivía entre Mónaco y Nueva York, donde tenía residencias, y regresaba cada enero a su hacienda en las afueras de Medellín.
(15/09/2023)






