Este martes se cumple una semana de la muerte de Matías Rosales (30), el turista argentino asesinado por un ciudadano colombiano en la ciudad de Oruro, y las investigaciones no avanzan. El asesino sigue prófugo.
La familia de la víctima atraviesa un viacrucis para trasladar el cuerpo de Matías a su país. Son innumerables los trámites que deben realizar, desde la obtención del certificado de defunción hasta conseguir recursos económicos para optar por la cremación del cuerpo del hombre.
El cónsul de Argentina en Bolivia, Santiago Odobez, informó que junto a la familia recibió los informes de la Policía y del personal de salud del hospital Oruro Corea, adonde llevaron a Matías, que señalan que la muerte ocurrió en el lugar del hecho, en la calle Bolívar.
Sin embargo, hay disconformidad de la familia porque considera que no prestaron la ayuda necesaria para salvar la vida de su ser querido.
“Mantuvimos entrevistas con todas las autoridades intervinientes. La versión que hemos recibido, tanto de los servicios de emergencia como Bomberos, la Policía y el hospital, es que el fallecimiento se produjo en la vía pública, es por eso que cuando llegaron los Bomberos (para levantar el cuerpo) ya constataron el fallecimiento”, explicó el cónsul en una entrevista con La Razón Radio.
Contó que trasladaron el cuerpo del fallecido hasta el hospital Corea “para cumplir un formalismo”, ya que no es lo que estaba previsto, sino para cumplir con una cuestión humanitaria por los pedidos de la pareja de Matías
“Sin embargo, la familia tiene algunas dudas al respecto (…), porque entre otras declaraciones hay un joven que declara que alguien le mencionó que todavía estaba con signos vitales al momento de arribar la ambulancia de Bomberos; entonces, eso va a ser también materia de investigación (…)”, mencionó Odobez.
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El cónsul observó que en el país no exista un número de teléfono “unificado” para emergencias. Dijo que a lo que atinaron los transeúntes al buscar auxilio para Matías es llamar a Bomberos, cuya ambulancia no cuenta con equipamiento para atender emergencias médicas.
Odobez cuestionó las carencias que existen en Oruro, que impiden que las investigaciones avancen. Una de ellas es que no hay personal especializado para hacer identikits, otra es la burocracia para obtener las imágenes de las cámaras de seguridad que deben solicitarse a los propietarios a través de un requerimiento fiscal.
GASTOS
Y, finalmente, los gastos que implica una cremación del cuerpo de Matías que es a lo que la familia apunta. “Llegó la mamá (de Santiago) y su marido, están en Oruro, están haciendo los trámites formales de rigor, la obtención de partida de defunción y la disposición final de los restos que también se nos está complicando un poco”, dijo el cónsul.
“Tuvimos otra sorpresa o disgusto, llamémosle, aquí en Oruro, para el servicio de cremación, si se es boliviano, es un costo y si es extranjero, es otro”, lamentó Odobez.
El crimen ocurrió el martes 12 de septiembre cuando el asesino invitó a Matías acompañarle a comprar a una tienda. Luego de unos minutos, la víctima retornó malherido, tocándose el pecho, a la puerta del hotel donde se hospedaba con Florencia, su pareja. Se desvaneció y, finalmente, perdió la vida a causa de una puñalada.
La causa de la muerte fue shock hipovolémico.






