El lugar de encuentro fue los jardines de la residencia del embajador de Brasil, Raymundo Santos Rocha Magno, quien ofreció un almuerzo de fin de año, organizado por él y su legación.
La vivienda patrimonial perteneció al industrial y barón del estaño boliviano Carlos Víctor Aramayo (1889-1982), una infraestructura imponente por sus muros de piedra y la elegancia del recinto.
“Quisiera agradecer a mis colegas que han trabajado para ofrecer esta reunión”, indicó el diplomático y resaltó la participación de autoridades bolivianas como Tito Montaño, ministro de Deportes, y Soledad Chapetón, alcaldesa de El Alto.
“Además aprovecho para mandar un abrazo y desear felices fiestas”. El embajador dio un cálido discurso y dijo que su esposa no lo acompañaba en la ocasión ya que estaba en suelo brasileño. El almuerzo tuvo como plato fuerte una feijoada típica y caipiriñas.






