Copesa, empresa de medios de comunicación chileno, fue el primero en objetar un pronunciamiento de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) sobre los abusos a periodistas bolivianos en Chile. A la postura se sumaron otros con el argumento de no “agitar más las aguas de la relación bilateral deteriorada de Bolivia y Chile”, informó el renunciante Pedro Rivero.
Rivero renunció este jueves a la vicepresidente regional de la SIP porque el organismo obvió y negó un manifiesto por el agravio y la prohibición del ejercicio profesional a dos comitivas de periodistas bolivianos en Chile. Este es un “antecedente funesto” en la “proclamada lucha por la libertad de prensa”, cuestionó en su carta de dimisión.
El periodista y director ejecutivo del periódico El Deber insistió en una entrevista con PAT que actuó en consecuencia con sus principios y consideró que lo ocurrido con periodistas de Bolivia Tv y con otro grupo de nacionales debiera haber estado denunciado en el informe del organismo que, justamente, reivindica y defiende la libertad de prensa e información.
Relató que elaboró y presentó una resolución que de entrada fue rechazada por el representante de Copesa, grupo de medios de comunicación poderoso e influyente chileno. “De entrada desestimó la posibilidad de que la SIP emitiera algún pronunciamiento, una resolución sobre este penoso incidente”, sostuvo.
“Fue secundado (la propuesta chilena) por otros asambleístas en el sentido de que de pronunciarse la SIP pudiera agitar aún más las aguas de la relación bilateral deteriorada de Bolivia y Chile”, informó y señaló que el organismo no hubiera actuado como lo hizo si hubieran sido los maltratados periodistas chilenos en Bolivia.
“He elevado a la presidencia mi renuncia irrevocable haciéndole una relación (de los hechos) indicándole que mis principios y valores están muy por encima de influencias perniciosas y de mezquinos intereses”, sostuvo en una conferencia de prensa divulgada por el diario cruceño El Deber.






