Luego de la develación del caso Marset, los periodistas Freddy Morales (de Telesur), Claudio Rossell y Diego Montaño (de Abya Yala) consideraron que el fenómeno del narcotráfico no es nuevo en el país y recuerdan los escándalos vinculados al ilícito que datan desde el siglo XX.
En Piedra, Papel y Tinta, de La Razón, Morales afirmó que la delincuencia es sumamente compleja, pero, sobre todo, en el ámbito del narcotráfico, debido a que los intereses son económicos.
Lamentó que algunos medios de comunicación tiendan a señalar, por la polarización político-social, que el fenómeno del narcotráfico es nuevo y característico de la administración de Luis Arce.
En consecuencia, recordó que la cantidad de escándalos vinculados son recurrentes en Bolivia y datan desde los gobiernos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).
En 1986 ocurrió uno de los casos más grandes de narcotráfico en Bolivia, cuando el país será gobernado por Víctor Pas Estenssoro. Entonces fue asesinado el científico Noel Kempff Mercado en plena expedición en la serranía de Huanchaca, en Santa Cruz.
El caso Huanchaca involucró a al menos cuatro gobiernos bolivianos, a la dictadura argentina, paramilitares, la DEA y la CIA. Junto a Kempff Mercado fueron asesinados Juan Cochamanidis y Franklin Parada.
En 1993, en el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada estalló el caso “narcoavión”. Se atribuyó a Amado Pacheco, alias “Barbaschocas”, el traslado 4.000 kilos de droga al aeropuerto Jorge Chávez, de Perú.
O el caso de Roberto Suárez Gómez “El Rey de la Cocaína”, quien fue el narcotraficante más grande del siglo XX. Tuvo relación con Pablo Escobar, jefe del cartel colombiano. El dinero de Suárez sirvió para pagar a militares que consumaron el golpe de Estado de Luis García Meza, en 1980.
También, trajo a memoria que el expresidente Jaime Paz Zamora, del MIR, fue el único mandatario de Bolivia a quien Estados Unidos le cesó la visa por cinco años por problemas de narcotráfico.
La cúpula del partido de gobierno, el MIR, estuvo vinculada con narcotraficantes como Isaac «Oso» Chavarría o Carmelo «Meco» Domínguez. Incluso, por esos vínculos fue encarcelado el dirigente del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) Óscar Eid Franco.
Paradójicamente, Rodrigo Paz, hijo de Paz Zamora, denunció que el narcotráfico penetró las instituciones estatales, tras la develación del caso Marset, dijo Morales.
El último escándalo es el caso del capo uruguayo del narcotráfico Sebastián Marset, conocido en las últimas semanas. Se descubrió que transportó al menos 16 toneladas de droga entre Paraguay y Europa a través de Uruguay.
El hombre llegó por primera vez a Santa Cruz en 2018, se cambió la identidad en dos ocasiones y se camufló en distintos rubros, como el fútbol.
A raíz de la develación del escándalo, asambleístas y políticos como el exministro Carlos Romero y el expresidente Evo Morales acusaron al ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, de estar vinculado con el narcotráfico.
Rossell lamentó que es “muy grave” que personajes políticos, como Romero y Morales hagan este tipo de acusaciones, en su criterio, “muy serias” porque desfavorecen a su propio partido político.
Además, aseguró que los medios de comunicación no están exentos de la polarización en el país y utilizan los elementos informativos para promover “el odio político”. “Estamos inermes ante la desinformación”, dijo.
Por su parte, Montaño cuestionó que, tras 12 días de conocerse el caso, todavía no se sabe nada de Marset, pese a que el hecho se dio a conocer en marzo. “Por qué el ministro (de Gobierno) se enteró en junio en un evento fuera del país”, cuestionó.
En los últimos días, el Gobierno intensificó la búsqueda del capo uruguayo y coordinó con autoridades de Uruguay, Paraguay, Brasil y Argentina. Hasta la fecha se realizaron 52 allanamientos, se detuvo a 18 personas y otras 44 son investigadas.
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