El debate entre los candidatos presidenciales de Ecuador sirvió para consolidar tendencias electorales y posicionar ideas de cara a los comicios generales anticipados del próximo 20 de agosto, afirmaron hoy lunes analistas políticos.
En el debate obligatorio de Ecuador, celebrado el domingo pasado y organizado por el Consejo Nacional Electoral (CNE); participaron siete de los ocho candidatos, siendo el gran ausente Fernando Villavicencio, quien fue asesinado en un ataque armado el 9 de agosto tras un mitin político en la capital del país, Quito.
Su reemplazo, el periodista Christian Zurita, inscribió el mismo domingo su postulación ante el CNE, por lo que no pudo intervenir en el debate a la espera de la calificación de la candidatura.
En entrevista con Xinhua, el analista político y jurista Romel Jurado comentó que el debate fue importante en términos de estrategia política para posicionar ciertas ideas y confirmar tendencias que «ya vienen bastante asentadas».
«En el debate se marcaron, como ha sido en la campaña, dos grandes tendencias: una protagonizada por la candidata Luisa González, que representa al progresismo, con el Movimiento Revolución Ciudadana, que lidera el expresidente Rafael Correa, y otra consolidada por un conjunto de candidatos que representan la opción de la derecha», dijo.
Mencionó, en ese último grupo, a los candidatos Daniel Noboa, exlegislador auspiciado por la alianza Acción Democrática Nacional (ADN); al exvicepresidente Otto Sonnenholzner (2018-2020), por el Movimiento Actuemos, y al experto en seguridad Jan Topic, por la alianza Por un País sin Miedo.
Debate presidencial en Ecuador seguirá en RRSS
A su juicio, la muerte de Villavicencio ha incidido en esas tendencias, además de que, tras el debate y posdebate, se ha producido un despunte de los candidatos Noboa y Topic.
Jurado, que además es profesor en la Universidad Central de Ecuador, criticó el formato del debate y las constantes interrupciones a los candidatos por parte de los moderadores.
«Esto enturbió el debate», sin embargo, este «no es un elemento definitivo para modificar significativamente las tendencias electorales», apuntó.
En este sentido, indicó que «lo que realmente importa del debate es el posdebate», y ver de qué forma los mensajes que son «posicionados masivamente en redes sociales» pueden de alguna manera «incidir en los indecisos».
Al cierre público de las encuestas de intención del voto el pasado 9 de agosto, tres empresas coincidieron en que existe un alto nivel de indecisión que supera el 50 por ciento.
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Faltan propuestas
En la misma línea de Jurado se pronunció el sociólogo y consultor político español radicado en Ecuador Decio Machado; quien sostuvo que el debate ‘dejó mucho que desear’ al no permitir la exposición abierta de ideas que pudiese marcar las diferencias entre unas posiciones y otras.
«Las campañas actuales son de posicionamiento, no tanto para ganar las elecciones del 20 de agosto; sino para posicionarse de cara a (las presidenciales de) 2025 «, expuso, tras recordar que el nuevo Gobierno solo tendrá un mandato de un año y medio.
En este sentido, apuntó, «será un Gobierno de transición, y las propuestas del debate del domingo parecían para gobernar 10 años y no 18 meses».
Machado, que es CEO de la firma Equilicuá, especializada en consultoría política, subrayó que los comicios llegan en un momento en que Ecuador atraviesa por una crisis multifacética marcada por una de las campañas electorales «más tristes» debido a la violencia y la inseguridad.
«La campaña nunca despertó una gran emoción en la sociedad ecuatoriana, hay un pesimismo enorme; una falta de esperanza y una falta de convicción con respecto a la clase política», remarcó.
No obstante, sostuvo que algunos candidatos ‘populistas’ que prometen mano dura contra la delincuencia «están ahora mismo potenciados electoralmente»; debido a que la seguridad es el problema más alarmante por resolver, seguido de la economía y la generación empleo.






