La caída de un avión Antonov de una compañía rusa, que provocó 71 muertos el domingo cerca de Moscú, fue «aparentemente» debido a la formación de hielo en las sondas medidoras de velocidad, indicaron este martes los investigadores tras el análisis de una caja negra del aparato.
El accidente «puede explicarse por datos incorrectos sobre la velocidad recibidos por los pilotos, lo que pudo aparentemente estar vinculado a la formación de hielo en las sondas, cuyo sistema de calefacción se encontraba apagado», indicó en un comunicado el Comité intergubernamental de aviación (MAK), organismo encargado de investigar los accidentes aéreos.
Noticia en desarrollo
(13/02/2018)






