La explotación laboral suele ser una práctica común en todo el mundo, y en muchos casos son los propios compatriotas quienes se encargan de reclutar y explotar a estas víctimas. Por caso, días atrás se detuvo a un joven de tan solo 18 años oriundo de Villamontes (Tarija) que había convencido a 17 adolescentes de esa misma localidad de trasladarse a la capital cruceña, con la falsa promesa de que tenía contactos para asegurar su ingreso a los equipos de fútbol profesionales de esa urbe.
Para endulzar su propuesta, les aseguró que además de hacerse cargo de su manutención y alimentación les iba a comprar zapatillas deportivas nuevas y les iba a recargar crédito a sus móviles para que pudiesen contactarse con sus familiares.
Afortunadamente los padres de los muchachos reaccionaron con premura ante su ausencia, y se contactaron con las autoridades policiales, quienes lograron ubicar a los muchachos en un alojamiento cerca de la Terminal y detener a su captor. Si bien la explicación que dio a la Policía coincidió parcialmente con la que utilizó para engañar a los adolescentes tarijeños (se presentó como un cazatalentos deportivos que pretendía llevar a los muchachos a la Academia Tahuichi), todo apunta a que su destino final iba a ser la explotación laboral, incluso allende las fronteras.
Este hecho pone en relieve la importancia de implementar campañas educativas dirigidas a los adolescentes que informen sobre la trata de personas con fines de explotación sexual y laboral, así como la mejor manera de prevenirlos.






