Tras una sequía de ocho años sin que ningún boliviano suba a lo más alto del podio en el ráquetbol mundial, el deportista cruceño Carlos Keller le regaló una gran alegría al país al conquistar la categoría Open del Campeonato Panamericano de esta disciplina, que se desarrolló la semana pasada en la ciudad chilena de Temuco. La última vez que se registró una victoria similar fue en 2010, cuando Ricardo Monroy conquistó el Campeonato Panamericano de Ráquetbol que aquel año tuvo lugar en Honduras.
No cabe duda de que detrás de este triunfo se esconden años de esfuerzo, duro entrenamiento y una voluntad férrea. Aspectos determinantes para que Keller sea hoy en día uno de los mejores raquetbolistas del país y uno de los mejores del continente.
Respecto a esta escasez de títulos tanto en ráquetbol como en otras disciplinas, no sobra recordar que ello responde no tanto a la falta de deportistas talentosos en el país, sino principalmente a la falta de apoyo, estatal y privado, para quienes deciden dedicarse en cuerpo y alma a algún deporte que no sea el fútbol.
De hecho, como se mencionó días atrás en este mismo espacio, no son pocos los deportistas de origen boliviano, como las raquetbolistas María José Vargas, Natalia Méndez y Adriana Riveros, que están triunfando en campeonatos internacionales pero a nombre de otros países, por cuanto muchas veces se ven obligados a integrar equipos extranjeros si desean dedicarse profesionalmente al deporte por la falta de auspicios; un lamentable déficit que urge subsanar.






