Desde 2008, diferentes organizaciones y activistas en favor de los derechos humanos decidieron reunir a la mayor cantidad de personas posible que por alguna razón habían decidido dejar sus países de origen, principalmente centroamericanos, para migrar a México o a EEUU. Esto con el propósito de poder brindarles un mejor apoyo. Además, al estar juntos, los migrantes pueden cuidarse entre ellos y repeler los frecuentes ataques que sufren de parte de pandilleros y criminales que se organizan para asaltarlos, violar a las mujeres, o secuestrarlos con fines de trata de personas.
Desde su inicio, esta caravana ha tenido bastante éxito. Sin embargo, este año ha sido diferente, a raíz de la reacción furibunda de Trump, quien tras enterase de su existencia, además de despotricar contra los migrantes a quienes califica de criminales, decidió ordenar el traslado de la Guardia Nacional para evitar su ingreso a EEUU. Esta execrable reacción pone nuevamente en evidencia la falta de empatía del Mandatario estadounidense ante los problemas humanitarios, así como su ignorancia respecto a asuntos sociales claves como la importancia de los migrantes para el desarrollo de los países. Esto a pesar de que sus propios abuelos e incluso su madre llegaron a EEUU procedentes de Alemania.
Y es que cuando una persona deja su país en busca de mejores oportunidades no tiene otra opción salvo la de esforzarse para salir adelante, de allí que su desempeño suele ser sobresaliente, contribuyendo a la riqueza cultural, económica, científica y tecnológica de la sociedad que lo acoge.






