Los términos “microfinanzas” y “microcréditos” son diferentes, aunque en muchas ocasiones se los considera equivalentes. Este uso indistinto tiene su origen en la forma en que se definió a las microfinanzas como pequeños préstamos otorgados a las personas más desfavorecidas, sin ningún tipo de aval o garantía.
Revisando la teoría económica básica, la necesidad de las microfinanzas es sorprendente. La teoría de los rendimientos marginales decrecientes del capital se adapta directamente al mundo de las microfinanzas (Beatriz Armendáriz y Jonathan Morduch). Según este principio, las empresas con poco capital relativo deberían poder obtener mayores rendimientos por sus inversiones que las empresas que tienen mucho capital. Por ejemplo, cuando un sastre compra su primera máquina de coser, su producción puede aumentar rápidamente respecto a cuando solo usaba agujas e hilo. La siguiente inversión por el mismo monto, digamos para un juego de tijeras eléctricas, también le reportará ganancias, pero el aumento incremental probablemente no sea tan grande como el generado por la máquina de coser. Después de todo, si las tijeras hubiesen mejorado su producción más que la máquina de coser, el sastre las habría comprado primero.
El tamaño de las ganancias incrementales importa, pues el rendimiento marginal del capital determina la capacidad del prestatario para pagar. Entonces, el capital de un prestatario pobre tiene un rendimiento marginal mayor respecto al de un prestatario con mayores ingresos, y por consiguiente, una mayor capacidad para pagar sus deudas. Si este instrumento de teoría económica es correcto, los grandes inversionistas globales han entendido todo al revés. En vez de invertir más dinero en Nueva York, Londres y Tokio, los inversionistas sensatos deberían dirigir sus fondos a la India, Kenia, Bolivia, y otros países de ingresos bajos, donde el capital es relativamente escaso. El dinero debe moverse del norte al sur no por altruismo, sino en búsqueda de ganancias.
A partir de este breve análisis de la teoría económica adaptado a las microfinanzas, Gonzales y Aranda (2017) han realizado algunas interpretaciones del impacto social de las microfinanzas a nivel municipal en Bolivia. La evidencia más concluyente es que en los municipios con acceso a microcréditos y con un mayor número de familias en los que una mujer es jefe de hogar en términos de poder de decisión la pobreza se reduce. Y es que las mujeres destinan sus ingresos principalmente a sus hogares, por lo tanto, cuando se les ayuda a aumentar sus ingresos el bienestar de toda la familia mejora. En el caso de la informalidad, la evidencia es débil e inconclusa.
- Gustavo Angelo Zabaleta es economista; oficial de negocios de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Abierta El Chorolque; [email protected]






