Una niña representó a Santa Lucía vestida con una túnica blanca y un cíngulo rojo en la cintura, además de una corona en la cabeza, formada por ramas y hojas de arándano sobre la que estaban cinco velas, representando el adviento y la Navidad. Ingresó con un cortejo de mujeres y hombres, quienes interpretaron a las doncellas y a los niños de la estrella que acompañan a la santa. La procesión tuvo como telón de fondo cantos y deseos para que la luz venza sobre la tiniebla, lo que coincide con el significado del nombre Lucía: “la que porta luz”.
El encargado de Negocios de la Embajada de Suecia, Pontus Rosenberg, resaltó el hecho de que se haya tomado una santa católica, en Suecia, para mezclar su culto con la tradición pagana nórdica y así sea protagonista de una de las más grandes festividades folklóricas de Suecia. “Celebramos a esta valiente mujer que a pesar de la opresión y represión de la época defendió sus ideales, su derecho a decidir por ella misma y la fe religiosa que quería profesar”, sostuvo Rosenberg.






