Hoy se celebra en Bolivia y en varios otros países el Día de los Inocentes, fecha que es aprovechada por propios y extraños para gastar bromas (algunas pesadas y de mal gusto, otras, las menos, ingeniosas y creativas) a amigos, familiares o incluso a desconocidos. Asimismo, es común que la prensa escrita infiltre entre sus noticias alguna que otra inocentada, lo que obliga a los lectores a redoblar esfuerzos en su lectura tratando de encontrar la noticia falsa del día.
Bien mirada, esta cautela debería tener lugar no una vez al año, sino todos los días, máxime tomando en cuenta que cada vez son más las noticias falsas (fake news) que circulan en internet y en las redes sociales con el propósito no precisamente de difundir hechos veraces, sino de desinformar o volverse virales a cualquier costo. Además, en este nuevo “escenario” los periodistas tampoco están libres de caer en la tentación de darle más relevancia a la comunicación y menos a la información.
Esto por un lado, pues por otra parte esta fecha también conlleva la virtud de recordarnos la importancia del humor, algo esencial para evitar tomarnos a nosotros mismos y a las circunstancias muy en serio; peligrosa trampa que impide disfrutar la vida e identificar nuestras deficiencias y errores, un paso fundamental para poder superarlos. Y es que no existe nada mejor que el humor para reconocer que existen aspectos que podemos y debemos mejorar, ya sea que se trate de un emprendimiento personal, laboral, institucional o social.






