Pablo Escobar eligió el miércoles 19 de diciembre próximo como el de su despedida. Ese día —frente a Blooming en el Hernando Siles— le dirá adiós a 20 años como futbolista profesional, la mayoría de ellos dedicados a The Strongest.
Se imagina una noche mágica, de fiesta. Su sueño es que el Tigre sea campeón y él dar su sexta vuelta olímpica en el fútbol boliviano. Ya tiene cinco títulos, un tricampeonato, más de 400 partidos jugados defendiendo la misma camiseta y más de 200 goles en todas las competiciones: la Liga recién desaparecida, la Copa Libertadores y la Sudamericana.
Desde ese momento, el Tigre ya no será igual. Le habrá dicho adiós a su gran capitán del último tiempo, a un ídolo y una de las mejores figuras de su historia de 110 años de vida.
A sus 40 años, Escobar podría seguir jugando a gran nivel, “pero hay etapas que se cierran, que se terminan y comienzan otras automáticamente”, dijo ayer en la conferencia de prensa en la que dio la noticia.
“He decidido que mi último partido como profesional vistiendo la camiseta que amo va a ser el 19 de diciembre frente a Blooming”, remarcó.
Llegó a The Strongest en 2004, tras su corto paso por San José, que fue el que lo visibilizó en el país.
“Las cosas más lindas las pasé vistiendo esta camiseta (la atigrada), por eso estoy agradecido con el club, con la toda gente que trabaja acá”.
Le costó asimilar que ha llegado la hora. Lo habló con su familia y amigos más cercanos y la conclusión fue que es el momento justo. “Siempre el fútbol decidió por mí, adónde llegar, cuándo tenía que irme, el fútbol decidió sacarme y darme; pero esta decisión (de retirarse) la voy a tomar yo y no voy a dejar que el fútbol tome la decisión de dejarme a mí”.
¿Será el próximo entrenador de The Strongest? ¿Dirigirá al plantel desde 2019 en vez de César Farías?
En diciembre recibirá la Licencia A como director técnico (el lunes le entregaron la C y B) y a partir del 20 analizará su futuro.
“Por ahora vivo como jugador, no me da la cabeza para pensar en otra cosa que no sea el cotejo con Royal Pari (de hoy), en el fixture del club y en que no nos distraigamos. El 20 de diciembre respiraré profundo y caeré en lo que pasa; pero mi sueño a futuro es dirigir al club que amo”.
Otra opción es ser colaborador de Farías en la selección boliviana, una oferta que le hizo el propio DT: “Para mí eso tiene mucho valor, pero no está en análisis todavía”, respondió.
Tuvo palabras, además, para la selección nacional, que defendió como boliviano por naturalización (nació en Paraguay): “Voy a estar eternamente agradecido con el país que me permitió defender sus colores, intenté siempre hacerlo de la misma manera que en mi club: dejando todo, algunos partidos mejor y otros no, pero nunca escatimé esfuerzos”.
Casi con lágrimas, sostuvo que “fue un momento emocionante cada entonación del Himno Nacional, nunca pensé que podía pasar y estoy muy agradecido”, antes de cerrar con la frase que le caracteriza: “Prohibido desistir” y de gritar: “Que viva el Tigre”.
Los datos
Primeros pasos
Su debut profesional fue en Olimpia de Paraguay, en 1999. Luego pasó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2000-2003).
Llegada a Bolivia
Lo trajo San José en 2004. Luego pasó a The Strongest al año siguiente, antes de marcharse a Cerro Porteño (2006).
El Tigre y Brasil
Volvió a The Strongest (2007-2008) y luego pasó por Ios brasileños Ipatinga, Santo André, Mirassol, Ponte Preta y Botafogo.
El regreso final
Su tercer periodo en el Tigre comenzó en 2011 y no se fue nunca más.
(28/11/2018)






