Muebles y esculturas elaborados cuidadosamente de manera artesanal, con incrustaciones y tallado artístico de motivos incaicos y religiosos son la especialidad de un grupo de jóvenes creadores de la Asociación Familia de Artesanos Don Bosco, que reúne a carpinteros, talladores y escultores que han recibido formación laboral, artística y religiosa en las escuelas de tallado Don Bosco.
“Lo suyo es una labor artística. Los chicos han sido capacitados en la escuela y el resultado son piezas trabajadas con paciencia tras seis años de formación, desde los primeros cursos hasta el bachillerato, en el manejo de las herramientas de carpintería; han crecido mejorando su técnica en el manejo de la madera”, cuenta el encargado de la sucursal del poblado de Ambaná, padre Diego Bon.
Creatividad, fino acabado y capacidad de producción, es decir suficiencia para atender la demanda, son las cualidades que fomenta este emprendimiento. “Sus creaciones son verdaderas obras de arte, ellos son verdaderos maestros de la madera, así lo demuestran con los muebles y las otras piezas que se exponen aquí en el Socavón”, afirma el sacerdote mientras muestra las obras que fueron exhibidas en el salón de eventos del santuario.
Édgar Mamani, de 19 años, artesano y bachiller del colegio Don Bosco de Bolívar de la provincia del mismo en el departamento de Cochabamba, cuenta cómo se convirtió en maestro artesano y tallador: “Soy un joven de pueblo, mis padres no tienen muchos recursos. Cuando terminé el 6° de primaria, decidí no estudiar más por falta de dinero, ya que mis padres no podían ayudarme, pero un día llegó un sacerdote a mi pueblo, el padre Paul, para dar una misa. Él me habló de que abrirían un colegio en Bolívar con un taller, entonces fui a secundaria y asistí a los talleres”.
Édgar dice que trabajar en madera es complicado, por eso en los primeros años de formación en el taller, paralelamente a las materias humanísticas, se les enseña a conocer los diferentes tipos de madera que hay en el mercado, sus características y las herramientas más adecuadas para lograr las obras de arte.
“En los seis años de secundaria nos forman como maestros, no solo en el manejo de la materia prima, sino con iniciativa y creatividad; nos convierten en artesanos y talladores de madera, nos enseñan a escoger la madera, manejar plantillas, aplicar dibujo, matemática y geometría. Así aprendemos cómo se hace un mueble, cómo no fallar, que todo sea preciso”, añade.
La creatividad y la prolijidad son primordiales si lo que se busca es calidad, no solo en el diseño del mueble, sino en el acabado, que debe ser estético. “No se usa ni un clavo, todo es madera, salvo las bisagras que son de calidad. Un mueble, según su tamaño, se termina en 10, 15 o 20 días”.
Entre las piezas ofertadas están juegos de comedor —algunos con incrustaciones de motivos incaicos en la parte central de la mesa—, sillas, tableros de ajedrez, sillones, camas, estantes para libros, escritorios, esquineros y mucho más con delicado acabado. Igual de cuidadoso es el proceso para el tallado de estatuillas de vírgenes, Jesucristo en la cruz, la Última Cena en alto relieve, crucifijos y otras obras sacras elaboradas en mara y tilo.
La Asociación Familia de Artesanos Don Bosco —explica el padre Bon— forma parte de la Operación Mato Grosso (OMG) fundada en Italia en 1967, que es un movimiento juvenil para ayudar a los más necesitados con educación y formación técnica, a fin de que los jóvenes participantes desarrollen habilidades que les permitan obtener ingresos propios; este movimiento está en Bolivia, Perú, Brasil y Ecuador. “En el país se abrieron los primeros colegios en 1993, en Escoma y Pasorapa en Cochabamba y Postrervalle en Santa Cruz, que funcionan como internados gratuitos donde los alumnos reciben educación, formación profesional, alimentación y alojamiento”, indica Bon.
Los estudios y capacitación duran seis años y cuentan con el reconocimiento del Ministerio de Educación, por lo que además del diploma de bachiller en humanidades, los egresados reciben un diploma de talladores en madera. Actualmente los talleres están en seis comunidades: Escoma, Carabuco y Ambaná, en la provincia Camacho de La Paz; Bolívar (provincia Bolívar), Huayapacha (provincia Carrasco) y Pasorapa (provincia Campero) de Cochabamba, y Postrervalle en la provincia Vallegrande de Santa Cruz con más de 70 artesanos entre 18 y 40 años. “Los talladores en madera siguen cursos de especialización de tres meses, dictados por diseñadores, arquitectos y escultores, que donan su tiempo de manera gratuita”.
Todo egresado decide su propio rumbo, hay quienes optan por seguir una carrera universitaria, pero el colegio les da la posibilidad de trabajar con la asociación como artesanos. Algunos ya han abierto sus propios talleres. “Cada joven tiene su propia historia”, dice el sacerdote.






