El lunes comenzó en París, sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, con el fin de “sensibilizar a la sociedad, no solo para beneficiar a las personas que hablan estas lenguas, sino también para que otros aprecien la importante contribución que hacen a la rica diversidad cultural de nuestro mundo”. En la ocasión, el Canciller boliviano instó a los Estados miembros a promover la conservación de estos idiomas.
Bolivia es uno de los pocos países que ha constitucionalizado la protección de sus lenguas indígenas, estableciendo como idiomas oficiales a 35 lenguas indígena originario campesinas, además del español, y disponiendo su estudio y conservación, así como la obligatoriedad de hablar al menos dos de ellas para trabajar en reparticiones estatales.
Lamentablemente, algunas de esas lenguas están en peligro de extinción y no se tiene contacto con los hablantes del toromona, guarasu’we y el puquina, según reveló el Jefe de la Unidad de Políticas Intra e Interculturales y Plurilingüismo, del Ministerio de Educación. Para evitar que esto mismo pase con otras lenguas, el Instituto Plurinacional de Lenguas y Culturas (IPELC) desarrolla actividades de preservación de las lenguas nativas, pues es bien sabido que cada lengua contiene una visión del mundo y modos de expresarlo únicos e irrepetibles, por lo que no deben perderse.






