Lejos de ser el más rápido o el más elegante, Emiliano Sala, cuyos restos fueron formalmente identificado este jueves tras el accidente de avioneta que le costó la vida, era un ariete eficaz que acababa de dar el salto a la Premier League.
«Es un delantero como vemos pocos hoy en día», resumía el entrenador del Nantes Vahid Halilhodzic.
El Cardiff había convertido al argentino de 28 años en el fichaje más caro de su historia, al comprometerse a pagar 17 millones de euros al Nantes. Un traspaso que dejó con el corazón roto a Halilhodzic, que buscaba conservarlo a toda costa, y que se enfrentó por ello a la direccion de la entidad.
Con 12 goles en el campeonato francés, hasta hace unas semanas Sala rivalizaba con el prodigio Kylian Mbappé por el título de máximo realizador.
En las antípodas del niño de oro del fútbol francés; Sala carecía de su velocidad, técnica y talento natural. Pero su estilo poco académico y desgarbado, que le valió críticas durante gran parte de su carrera, había dejado paso esta temporada a un goleador efectivo y respetado.
Nacido en la provincia de Santa Fe, Sala se desarrolló como jugador en el Proyecto Crecer, una academia de fútbol de la ciudad de San Francisco, cuatro horas al norte de Buenos Aires.
La academia tenía un acuerdo con el Burdeos, adonde Sala llegó en 2010. Otros jugadores hicieron el mismo camino, como el centrocampista Valentín Vada, que milita en el equipo francés.
Brillante en cesiones a clubes de categorías más bajas como el Orleans y el Niort, en los que marcó 18 goles en 37 partidos en ambas ocasiones, había dudas sobre si Sala podía trasladar este rendimiento a un club de la élite.
Tras no conseguirlo en Burdeos, fue en el Nantes, al que llegó en 2015, donde dio finalmente el paso adelante. Encadenó temporadas con más de diez goles en el campeonato, convirtiéndose en el jugador más prolífico del club desde Olivier Monterrubio en 2001.
(08/02/2019)






