Tan solo en dos barrios de la ciudad de La Paz (San Sebastián y Chuquiaguillo), un operativo de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) permitió identificar 40 hospedajes utilizados como “bares” y discotecas por decenas de adolescentes. Por ejemplo, piezas para dos personas eran ocupadas por hasta 15 adolescentes, quienes armaban fiestas privadas llevando parlantes de música y bebidas alcohólicas a granel.
Todo ello con la anuencia de los administradores, como es de suponer. Algunos de los cuales, además de cobrarles a cada uno de los parroquianos entre Bs 10 y Bs 70 por el uso de las piezas, se encargan de suministrarles las bebidas alcohólicas, pese a no contar con la autorización para este tipo de actividades. Por otro lado, no registran ni mucho menos reportan su ingreso, como estipula la ley. E incluso varios de ellos han creado grupos de WhatsApp para poder sortear los controles que realizan la Policía y la municipalidad.
Tomando en cuenta que bares clandestinos de esta naturaleza no solo promueven el consumo de alcohol y estupefacientes entre los adolescentes, sino también la trata de personas con fines de explotación sexual; además de poner en riesgo la integridad de las adolescentes que muchas veces participan en estas farras bajo presión, urgen controles más rigurosos y sanciones más estrictas contra los dueños y administradores de hospedajes que incurren en este tipo de vulneraciones; además de garantizar el cierre de los establecimientos reincidentes.






