Siluetas de objetos simbólicos como máscaras, arcos y alegorías del tiempo manifiestan el interés del artista paceño Gustavo del Río por los relatos que la humanidad ha creado para explicarse el mundo.
“Busco fusionar elementos míticos con la vida cotidiana moderna, porque a lo largo del tiempo los humanos y sus relaciones son siempre iguales. Solo cambian sus trajes. Así, creo ficciones subjetivas donde las combinaciones posibles son infinitas”, detalla el pintor formado en Estados Unidos.
Sin embargo, la protagonista de esta muestra —titulada Tiempos de seducción, que está abierta hasta el 12 de agosto en la galería Altamira (José María Zalles 834, San Miguel)— es la figura humana femenina. A diferencia de anteriores exposiciones, donde su exploración con la forma geométrica tenía mayor preponderancia, ahora las imágenes de mujeres pueblan sus paisajes y composiciones.
“La mujer, la seducción y el amor están íntimamente ligados. Para alguien como yo, que busca la belleza perfecta, lo más cercano a ella es la figura femenina. La niñez también es hermosa, de una forma más espiritual, pero la mujer sintetiza ambas, espiritualidad y materialidad”, narra el creador, quien recibió dos veces el Premio Albert Baldwin, en 1985 y 1986.
Las series son una constante en su trabajo. Al momento de crear, produce cuadros que están relacionados unos con otros. En medio del proceso creativo todo encuentra un lugar, que no nace de un diseño cerrado, sino de un lugar más intuitivo. Es por eso que visiones que rompen con su esquema también son parte de los universos que nacen de sus pinceles.
“Son imágenes de tamaños, colores y formas que no tienen un origen concreto. No se sabe exactamente de dónde vienen. Pero son parte de lo que estoy produciendo en un momento particular de búsqueda”.
Un elemento que sí se mantiene constante en su propuesta visual es la presencia del color rojo. Conectado al amor, este pigmento representa pasión y una fuerza intensa que seduce.
“Con la excepción de una serie que estuvo inspirada en el ajedrez, este color aparece en gran parte de mis cuadros, porque me parece que es lo más apasionante que hay. Es el color del amor por excelencia”.






