Al ver una fotografía impresa, al tocarla y recordar a través de ella los momentos vividos, ¿importa con cuál cámara fotográfica ha sido sacada? “No importa y es a eso a lo que deberíamos llegar”, sostiene Juan Carlos Usnayo, director general del Festival Internacional de Fotografía (FOTOfest Bolivia), uno de los eventos más importantes en el país, que en su séptima versión tiene esa dirección: hacer tangibles a las culturas. ¿Cómo encarnaría a un quechua, esse ejja, mapuche o a un citadino en una imagen? El reto está planteado.
El 19 de octubre de 2013, integrantes de los colectivos La Paz en Fotografía, Fotógrafos con Altura y Fotosíntesis se reunieron en el Montículo de la zona de Sopocachi, en La Paz, para dialogar sobre los problemas de su gremio. Aquel encuentro fue una excusa para ir un paso más. “FOTOfest nació como un espacio comunitario para que toda esta gente con motivación de comunicarse con fotografías se encuentre y muestre su trabajo”, rememora Usnayo.
Lo que empezó con una exposición pronto se amplió a talleres y jornadas de discusión, por ejemplo de derechos de autor y del respeto al trabajo de un fotógrafo, cuenta Lhais Oliva Huanca, directora de Casa de la Fotografía Imagina, que organiza las actividades de FOTOfest.
Para este año, la temática central se basa en el Año Internacional de las Lenguas Indígenas —instituido por la Unesco para promover y proteger las lenguas indígenas y mejorar la vida de quienes las hablan—. Por esa razón, el concurso se llama Representaciones de identidad, “una revisión a la producción fotográfica contemporánea de trabajos que reflejan la identidad colectiva de una comunidad”.
“¿Cómo interpretar el lenguaje de las naciones originarias?”, cuestiona Usnayo. ¿Por sus costumbres, su gastronomía, por su color de piel? De eso se trata el concurso, de hacer tangible una lengua, una cultura. Para esta categoría hay 12 participantes, que dará como premios becas de fotografía en Argentina.
FOTOfest 2019 empezó el 11 de septiembre con una brigada callejera y seguirá hasta el 27 con charlas de los fotógrafos Mauricio Toro-Goya (Chile) y Fernando Miranda (Bolivia), entre otros; venta de fotolibros y exposiciones en varios centros culturales, como la Casa de la Cultura, la Alianza Francesa, el Tambo Quirquincho y MIKO Art Gallery.
No importa la cámara, sino el desafío, para que el fotógrafo se abstraiga y muestre, a través de imágenes tangibles, cómo representamos a las comunidades.






