Cuando la selección nacional aún no tenía técnico y la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) estaba en el proceso de designar a uno, el pronunciamiento de la gente a través de las redes sociales era casi contundente, una mayoría abrumadora apoyaba la nominación de Eduardo Villegas.
Finalmente Villegas fue el elegido. A no dudar que, a la hora de tomar la decisión, más allá de los logros del técnico más campeón del fútbol boliviano, también influyó la masiva opinión de la afición apegada a Twitter, Facebook y otras redes.
Era la época en que, por la misma vía, era muy fuerte el rechazo a la elección de César Farías, no tanto midiendo su capacidad como entrenador sino por ciertas actitudes fuera de la cancha, en especial por una: el venezolano había agredido tiempo antes a una persona en el aeropuerto de Santa Cruz, el video sobre lo ocurrido se hizo viral y destruyó cualquier posibilidad que tenía el entonces director técnico de The Strongest, de asumir el mando de la Verde.
Solo unos meses después, las redes están otra vez inundadas, pero ahora el que aparece mal parado en ellas es Villegas: el actual DT ya no goza de respaldo, algo tan contundente o más a cuando su nombre era apoyado, y como muestra basta un botón: el sábado, Marcas de La Razón publicó la información acerca de que el Comité Ejecutivo de la FBF decidirá esta semana, tras evaluar el informe sobre la actuación de la Verde en la Copa América, si da continuidad al proceso o cambia de seleccionador. Ante ello, la gente, disconforme por el fútbol que mostró la selección en este tiempo, reaccionó masivamente bajándole el pulgar al técnico.
Las redes sociales son excelentes herramientas de comunicación, son buenos canales para conocer lo que piensa la gente, pero también son un peligro a partir de lo cambiante que son las personas ante ciertos temas.
La FBF debe tomar decisiones esta semana, pero que lo haga en función de los verdaderos intereses del fútbol boliviano y la selección, lejos de opiniones que, está comprobado, pueden ser unas hoy y otras mañana, sencillamente porque son llevadas lejos del razonamiento que ameritan estos casos.






