Desde 1990, las emisiones de carbono por pasajero de la industria global de la aviación han descendido en más del 50%, debido a una mayor eficiencia operativa y a nuevos aviones.
“Reducir a la mitad las emisiones por pasajero es un logro asombroso fruto de la experiencia tecnológica y la innovación en la industria de la aviación”, dijo Alexandre de Juniac, consejero delegado de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).
Este resultado responde, en buena medida, a la mejora de la eficiencia de combustible del sector en 2,3% anual desde 2009—0,8 puntos porcentuales más respecto al objetivo inicial—, una efectividad conseguida gracias a la inversión en aviones y operaciones con más capacidades.
“Pero nuestra ambición es aún mayor. A partir de 2020 limitaremos las emisiones netas y para 2050 las reduciremos a la mitad de los niveles de 2005”, dijo Juniac. “Alcanzar estas metas exige una inversión continua en nuevas tecnologías, combustibles sostenibles y mejoras operacionales”.
Las aerolíneas invierten aproximadamente $us 1 billón anuales en nuevas aeronaves desde 2009 y han firmado acuerdos de compra anticipada de combustible de aviación sostenible por un valor cercano a los $us 6.000 millones.
La aplicación, además, del Plan de Reducción y Compensación de Carbono (Corsia) de la Organización de Aviación Civil Internacional garantizará un crecimiento neutro en emisiones en los vuelos internacionales a partir de 2020 y recaudará alrededor de $us 40.000 millones que irán destinados a la financiación de iniciativas para la reducción de carbono.
Corsia, cuya efectividad reside en su alcance global, prevé reducir las emisiones en cerca de 2.500 millones de toneladas durante su vigencia (2021 y 2035).
Pero en los últimos meses, algunos gobiernos, como los de Francia, Alemania, Holanda y Suiza, han tomado una serie de decisiones o propuestas dirigidas a recaudar impuestos de los pasajeros aéreos, medida que como otras “tratan de reducir deliberadamente los viajes aéreos”.
“Estos impuestos conseguirán que viajar sea más costoso, pero no servirán de mucho para reducir las emisiones”, dijo De Juniac.
La aviación está enfocada en reducir las emisiones con tecnología más limpia, lo que exige un esfuerzo a largo plazo y una industria con una capacidad financiera sólida para financiar las inversiones necesarias que garanticen una aviación sostenible.






