Los retos que implica coordinar comidas en cuatro ciudades diferentes o servir mil platos al mismo tiempo alimentaron el sueño de Claudia Barrios y Luis Miranda de tener su propio restaurante. Utopía, la empresa de catering que administran desde hace 10 años, los llenó de aventuras y experiencias que comenzaron a despertar en ellos la necesidad de tener un lugar donde experimentar y ver de cerca la reacción que los comensales tienen ante sus propuestas.
Por dos años, los chefs paceños planificaron su propuesta y hace poco más de un mes abrieron Mestizo (C. 12 de Calacoto, casi esquina Ballivián). El espacio y la propuesta culinaria se nutren de la cultura boliviana y la reinterpretan con un toque de elegancia y armonía. “Buscamos líneas pulcras y limpias, tanto en la decoración como en la presentación de cada platillo que servimos, así tanto la vista, el olfato y el gusto se estimulan de forma similar”, explica Claudia, mientras le da los últimos toques al cerdo y al tamarindo que emplata.
El tipo de comida fusión que realizan busca resaltar ingredientes locales y recetas nacionales, combinándolos con técnicas e inspiración internacional. “En cuanto nos dimos cuenta de que lo que queríamos era darle importancia a los productos locales, el concepto quedó claro”, detalla Claudia. “Decidimos arriesgarnos con un menú lleno de lo que a nosotros nos gusta. Cada semana sacamos un platillo y en su lugar ponemos uno nuevo. Así podemos ver la respuesta de la gente y hacer cambios. Además cada tres meses renovamos toda la carta”, describe Luis.
De lunes a viernes —de 12.30 a 15.00— invitan a todos los fanáticos de una buena comida a probar sus creaciones a un precio pensado para tentar a los escépticos. Mientras que en las noches y los fines de semana, los platos a la carta despliegan toda la sazón y la destreza del equipo compuesto por Alexandra Igarza y Felipe Miranda, además de Luis y Claudia.
La cocina abierta crea un ambiente familiar, donde los clientes pueden conversar con los cocineros y observar cómo una trucha se combina con castañas y papalisa, para crear un plato innovador que honra la identidad de cada componente.






