El atleta boliviano Daniel Toroya Paqui tardó casi dos meses en recuperarse de las heridas que sufrió al ser atacado por una jauría de perros cuando se entrenaba y ahora que ha pasado lo peor ha regresado a las prácticas en una población del departamento de Oruro, donde está junto con sus padres Luis y Lucrecia.
Durante unas seis semanas Toroya estuvo sin mover su pierna izquierda, la más afectada. “Pasó lo peor, estoy recuperado y pensando en buscar la clasificación para los Juegos Olímpicos Tokio” 2021 (del 23 de julio al 8 de agosto), sostuvo el fondista desde su natal Cantón Guadalupe, de la provincia Sebastián Pagador.
El 1 de enero de 2020 es una fecha que difícilmente olvidará el atleta de 28 años, porque mientras se entrenaba en la zona de Ladrilleras, en Oruro, en la salida hacia Cochabamba, fue atacado repentinamente por un grupo de canes.
Los pobladores lo salvaron ahuyentando a los perros, que le causaron heridas en todo su cuerpo.
Fue atendido en el Hospital Oruro Corea, donde le hicieron unas 130 suturas en las piernas, brazos, espalda, torso y orejas.

Recuperación
Estuvo hospitalizado por espacio de 22 días, tiempo que “fue muy duro para mí porque nunca estuve tumbado en cama tanto tiempo, los primeros días no podía ni caminar”, contó el subcampeón sudamericano en 10.000 metros planos y medalla de bronce en 5.000, ambos en la categoría Sub-23.
“De a poco tuve que volver a aprender a caminar por las heridas que tenía en las piernas. En mi muslo izquierdo tenía una herida de siete a ocho centímetros de profundidad y corría el riesgo de que la infección llegue al hueso y por eso tuve que cuidarme mucho teniéndola inmovilizada. Fueron unas cinco o seis semanas sin moverla para que la herida no se abra”, detalló.

Caminatas y fisioterapia
Su recuperación se basó con caminatas y fisioterapia en el Hospital General de Oruro, combinados con un trabajo especializado con el fisioterapeuta del Servicio Departamental de Deportes Ariel Omoya, en el estadio Jesús Bermúdez.
“Hice 10 sesiones de fisioterapia y aparte trabajé con el médico Omoya. Me ponía corriente, hacía fortalecimiento en las piernas, daba cinco vueltas a la pista y así me recuperé rápido, lo hice durante tres semanas”, contó Toroya, quien durante su época de recuperación compró “unos pollitos para cuidarlos y quitarme el estrés”.
También recibió 10 vacunas antirrábicas.

‘Escape’ en bicicleta
La cuarentena en Oruro por la pandemia del coronavirus llegó en la recta final de su recuperación y por ello no pudo asistir a las últimas sesiones de fisioterapia. Tuvo que quedarse en casa, pero el pasado domingo se “escapó” al Cantón Guadalupe para estar con sus padres.
“Agarré mi bicicleta y me fui, manejé unos 140 kilómetros, salí a las 08.00 y llegué a las 17.00”.
En su pueblo no hay contagiados por el COVID-19, pero los médicos del lugar recomiendan “no hablar con nadie y evitar cualquier contacto”, entonces “lo que hacemos es ir de la casa a la cosecha y regresar”.
Esta semana ayudó a sus padres a terminar de cosechar quinua.
Ahora su principal objetivo es reanudar sus entrenamientos para buscar su clasificación a Tokio 2020, los Juegos que se realizarán en 2021.
“Hablé con mi entrenador español Juan del Campo (a quien conoció en 2015 en Madrid mientras se preparaba para los Juegos Panamericanos de Toronto) y me dijo que por el momento solo trote dos veces a la semana unos 50 minutos.
Toroya aspira clasificarse a los Juegos para participar en el Maratón (42 km).
La marca mínima de clasificación es 2 horas, 11 minutos y 30 segundos. “Si no lo consigo me enfocaré en los 10.000 y 5.000 metros”.
(08/05/2020)





