La epidemia del coronavirus Covid-19 en China representa ya uno de los principales desafíos para los países de Sudamérica, ya que la economía china —segunda en el mundo— es la que dinamiza buena parte de las exportaciones de la región.
Una revisión efectuada por este medio a los principales indicadores de comercio exterior de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay permitió identificar la participación sina en las ventas externas de estos países.
China fue el año pasado el mayor mercado para el 33,1% de las exportaciones peruanas, de minerales como cobre, plomo y hierro, entre los principales productos tradicionales; y de calamares, pota y jibias (moluscos), entre los artículos no tradicionales.
También fue el destino del 31,4% de las ventas externas de los uruguayos, principalmente de las de carne bovina. Igualmente, el gigante asiático recibió un porcentaje similar (31,3%) de los envíos externos de los chilenos, entre los que se destacan las frutas, pero sobre todo el cobre y derivados.
Los brasileños, a su vez, asignaron el 28% de sus exportaciones para el consumo chino, en especial soja en grano, mineral de hierro y petróleo crudo.
Los ecuatorianos, por su lado, enviaron a ese mercado el 11,6% de sus ventas globales, entre las que se destacan los camarones, los langostinos, las bananas frescas y minerales de oro y sus concentrados, además de cacao y flores.
De igual manera, los colombianos derivaron el 11% del total de sus envíos internacionales al mercado chino, entre ellos petróleo, carbón, azúcar, café, madera e insecticidas. Los argentinos, asimismo, vendieron el 3,3% de sus productos a los chinos, en especial cereales, oleaginosas y carne.

En el caso de Bolivia, el gigante asiático adquiere el 4,5% de la oferta nacional, principalmente zinc, plata, plomo y carne bovina.
En ese contexto, China es sin duda el mayor socio comercial de Sudamérica y lo “que le pase a ese país va a repercutir a nivel mundial”, afirmó el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez.
“China es un jugador global, es la segunda potencia económica mundial, es el primer exportador del mundo y es el segundo mayor comprador después de Estados Unidos”, agregó el especialista en comercio exterior, antes de insistir en que la amenaza sanitaria que vive el gigante asiático por el Covid-19 “repercutirá no solo en el mundo, sino también en Bolivia”.
Según analistas y organismos internacionales, con decenas de millones de personas confinadas en sus casas, varias provincias industriales paralizadas y severas restricciones al transporte, la demanda de China tenderá a disminuir y eso impactará en el comercio exterior del mundo y de América Latina, cuyo crecimiento se desaceleró desde hace cinco años.
RIESGO. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya incluyó la epidemia entre los retos que se insinúan en el horizonte de las economías latinoamericanas. “Algunos riesgos nuevos han aparecido, incluyendo la potencial propagación global del coronavirus”, afirmó el 29 de enero Alejandro Werner, director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI.
La alarma por el brote de este virus en otros países ya causó una disminución del precio mundial del petróleo y la caída de las bolsas de valores internacionales, además de la afectación a varias industrias globales.
Como primer impacto, “en Bolivia se han suspendido momentáneamente los embarques de carne de res a China, como Argentina suspendió sus envíos de grano de soya”, reveló Rodríguez.
Frente al “coletazo” chino, el Estado debe atender la recomendación de los empresarios para mejorar la productividad y competitividad del país, agregar valor a las materias primas y desarrollar inteligencia comercial, agregó.






