La Alcaldía de Cochabamba lanzó una invitación directa para el tratamiento de los residuos sólidos en la que ofrece pagar por tonelada Bs 80 más que lo que cancela Colina, empresa encargada del cierre del botadero de K’ara K’ara, denunció este miércoles el vicepresidente del Concejo Municipal, Joel Flores.
El ejecutivo edil alegó que el objeto del contrato – de Bs 21 millones y que tendrá una duración de 20 años– es la implementación de planta de tratamiento y no de un relleno sanitario como sostiene el legislador local.
“El precio por tonelada de basura es Bs 208 y actualmente, la empresa que trabaja (en K’ara K’ara) cobra Bs 123, hay una diferencia de Bs 80 por tonelada”, sostuvo Flores.
El municipio de Cochabamba, según datos oficiales, genera a diario más de 500 toneladas de desperdicios.
De las 16 empresas invitadas por el gobierno local, tres presentaron sus propuestas.
Flores observó no solo el precio, sino que la invitación directa se realiza a pesar de que está vigente el contrato con la empresa Colina, por ello anunció que solicitará al alcalde José María Leyes que presente un informe ante el Concejo Municipal.
El martes, funcionarios de la Dirección Municipal de Contrataciones recibieron las propuestas de Sustentare Saneamiento, de la Empresa de Tratamientos Especializados de Residuos Sólidos y Servicios Ambientales S.A. (Tersa) que realiza el manejo del botadero de Alpacoma en La Paz, y de Trimex Bolivia. Esta última, ofreció en 2018 la instalación de plantas de tratamiento de residuos a los gobiernos locales de Quillacollo y Punata por $us35 millones.
El director municipal de Medio Ambiente, Elvis Gutiérrez, explicó que aunque Colina tiene un contrato hasta el 2024, la Ley 755 o Ley de Gestión Integral de Residuos dispone que los rellenos sanitarios deben funcionar cinco años y este año K’ara K’ara ya debía cerrar.
Añadió que la Comisión Calificadora tiene cinco días para verificar que las empresas proponentes cumplen con los requisitos solicitados en las “especificaciones técnicas y condiciones generales”. Uno de ellos es que las compañías cuenten con un terreno para emplazar la planta de tratamiento






