Robert Blanco debe ser el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) no solo de transición, sino también en quien complete la gestión, según la propuesta de Rafael Paz, presidente de Guabirá, de Montero.
Paz, uno de los líderes y cabeza visible del grupo de seis clubes que se oponen la presidencia en ejercicio de Marco Rodríguez, aseguró que de acuerdo a requisitos Blanco es el sustituto del desaparecido expresidente César Salinas.
“La única solución a esto es que Robert sea el presidente, y no solo de ahora sino que cumpla toda la gestión de este directorio. Además que lo va hacer bien, porque es quien siempre quiere conciliar en todo momento”, afirmó Paz desde Santa Cruz.
Sin embargo, según Paz, en ese congreso cualquiera puede ser presidente, porque no son elecciones ordinarias, sino es para completar una gestión, aunque luego afirmó que en el caso de Fernando Costa, presidente de Always Ready, no reuniría requisitos.
“Se ve que es una persona capaz, por algo tiene la universidad. Lo veo bien, pero no reúne lo que exige los estatutos”, aseguró.
Según Paz, la actual directiva federativa hizo un nombramiento ilegal con la nominación de Rodríguez a la presidencia y ellos no lo reconocen como tal.
Insistió que además para ser dirigente federativo, uno tiene que mostrarse digno e intachable como persona y no estar en actitudes públicas vergonzosas que van contra las normas.
Criticó que algunos dirigentes de asociaciones no saben manejar ni sus asociaciones y que solo hacen fútbol por tres meses.
“La federación es de los 14 clubes de la División Profesional y las asociaciones, pero el peso mayor y el protagonismo es de la división mayor”, enfatizó.
Consciente de que la mayoría de clubes y asociaciones respaldan a Rodríguez contra la minoría, el presidente de Guabirá dijo que aquí se trata de aplicar la norma.
Cuando se le consultó de que se los acusa de que el grupo de 6 solo quiere el poder, Paz negó aquello y dijo que se los acusa de todo cuando solo buscan la unidad del fútbol.
El dirigente admitió que el momento dirigencial boliviano es malo por la profunda división que existe al interior.
“Estamos mal, muy mal, por eso también somos los últimos de Sudamérica”, concluyó.
(29/07/2020)






