La buena actuación del arquero Manuel Neuer, que ganó su segunda Liga de Campeones, y la solidez colectiva del Bayern Múnich fueron claves para el triunfo de los alemanes por 1-0 sobre el París Saint-Germain, que disputaba la final del máximo torneo europeo por primera vez en su historia.
Neuer y el muro defensivo
El único gol del partido, el de Kingsley Coman en el 59, fue suficiente para decidir una final en el que ambos equipos estuvieron sólidos defensivamente, sobre todo el Bayern Múnich con Manuel Neuer. Su duelo a distancia con Keylor Navas lo ganó gracias a la conquista del título, pero el arquero tico tuvo también intervenciones de mérito durante el encuentro.
Neuer pudo salvar a los suyos en varios momentos. Resistió bien ante Kylian Mbappé (minutos 45, 67) y también respondió bien ante Marquinhos (69). «No sabíamos bien qué esperar en el plano táctico. Hemos jugado contra jugadores excepcionales. Yo he jugado muy bien, he hecho un gran partido, pero no puedo decir que haya hecho el mejor partido de mi carrera», estimó en declaraciones al término del partido.
La fuerza colectiva del Bayern
Joshua Kimmich dio la asistencia para el tanto de Coman y simboliza la unión del grupo, la importancia de los jugadores de equipo, en contraposición a un PSG quizás demasiado dependiente de la inspiración de sus estrellas. Los bávaros dominaron la posesión (62% contra 38%) y corrieron más que los parisinos (103,2 km vs. 98,7 km).
También asfixiaron al PSG con faltas tácticas repetidas, quebrando el ritmo de los contragolpes del campeón francés.
(23/08/2020)






