El lugar y fecha de su nacimiento no están claros, pero se afirma que nació entre 1436 y 1456, en Génova, Italia, aunque otra hipótesis afirma que el navegante era catalán, o sea español. A Cristóbal Colón se le atribuye el descubrimiento del continente americano. Su biografía señala que no fue ajeno a los excesos de la vida, dándose algunas licencias a lo largo de su existencia. Es así que llegó a padecer de sífilis, aunque la causa de su muerte fue por Síndrome de Reiter, una especie de artritis desconocida para la época.
Por azares del destino y coincidencias, Europa sufrió una epidemia de sífilis hacia 1500, por lo que se creyó que fue Colón y su tripulación la que trajo la enfermedad desde las “Indias Occidentales”. Pero la sífilis ya se conocía en el Viejo Mundo; los ingleses la llamaban “viruela francesa” y los franceses la denominaban “el mal de Nápoles”. La sífilis es una enfermedad venérea, que se transmite por contacto sexual y a través de la placenta al feto. Comienza con una úlcera en los genitales, poco dolorosa y de bordes duros, que se resuelve espontáneamente. Luego infecta la piel apareciendo lesiones rosadas en las palmas de las manos y placas blanquecinas en las encías, para finalmente infectar el sistema nervioso, corazón y huesos. Se puede tratar la enfermedad con penicilina, que es el fármaco ideal, a diferencia de los tiempos de Colón que la atendían con vapores de mercurio sin resultados exitosos. Dr. Anibal Romero Sandoval Clínica Arco Iris Obrajes






