jueves 11, junio 2026
ANÚNCIATE
SUSCRÍBETE
HEMEROTECA
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
Logo Escape Logo Marcas Logo Animal Político Logo Energías y Negocios
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
La Razón
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
No Result
Ver todos los resultados

Dos

Los futuros buenos son los que se vuelven presente, y buenos recuerdos

Agorerancias
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en WhatsappCompartir en
Por Óscar García
CONTANTE Y SONANTE
/ junio 9, 2025
en Columnistas, Opinión

En algún lugar del mundo, en el interior de una casa, está un hombre, sentado, frente a una mujer. Apoyan los codos en una mesa, rústica, vieja. Con narración. Las cosas viejas las tienen. En esa mesa habrán comido los abuelos, quizás los trastatarabuelos. Quién sabe. La mesa sabe. La mujer, habla, cuenta, despacio, con pausas largas. En desorden, sobre cosas que le pasaron en la vida, hasta este momento en el que un hombre escucha. Escucha con el cuerpo entero. Tengo miedo, tengo miedos, le dice. Como todo el mundo, pero acentuados, le temo a la calle, al ruido de los motores acercándose, le temo al mañana. No sé ya estar hoy. Temo despertar otra vez, y otra y otra. A la noche, a la obscuridad, les temo. Al silencio no. Me calma, me invita a cerrar los ojos e introducirme en un mundo que no es de aquí. En el silencio habitan, creo, las flores del cerezo y del durazno, las mariposas, los algodones dulces, las nubes en forma de nubes, siendo todo un momento y nada el siguiente. En el silencio mío, nieva, en septiembre, en marzo, cuando yo quiera. No se escucha si lloro, no sé si lloro, no me doy cuenta.

Lo invitamos a leer: Cadáver exquisito

Hay temporadas, en medio del frío, en las que me pongo contenta y bailo en un parque que hay cerca de la escuela, esa en la que hay puro militares. Siempre me ha dado curiosidad sobre qué será lo que aprenden. Se los ve los lunes saludar a la bandera, con venia, En seguida, cantan un himno. En ese momento, me entro en mi silencio. Voy al parque y bailo. La música sale de un balcón que tiene la ventana abierta, es siempre música cantada. Tangos, chamamés, gatos. Alguna vez vi a un señor que salía al balcón, con un pañuelo en el bolsillo de un saco y con un cigarrillo en la mano. Hace mucho que no sale, pero la música sigue saliendo y yo bailo. No le tengo miedo a bailar, es porque me muevo como evadiendo toda clase de amenazas y proyectiles y disparates e insultos. Salto, me agacho, muevo la cintura, levanto los brazos. Hasta agotarme tanto, que debo sentarme y recuperar mis miedos.

No sé, a veces siento que es importante vivir con los miedos como si fueran un recordatorio de estar en un mundo hostil y con pocas pulgas. Los miedos, como alarmas que se prenden al ver un rostro, al preguntar un precio, al escuchar una promesa sobre cómo va a ser vivir mejor en un lugar en el que lo mejor es siempre una promesa, un movimiento adelante, un futuro que se quedó para siempre como futuro. Los futuros buenos son los que se vuelven presente, y buenos recuerdos.

Sabía de memoria unos poemas de Lorca y un pedazo del manifiesto comunista, también otra receta, la del saice tarijeño. El lagarto está llorando, esa me la sabía, habían perdido su anillito de desposados. Me acordaba y lloraba, un poco. Para no darme cuenta, me metía rápidamente en mi silencio y asunto acabado. Una vez, en medio de una lluvia torrencial, bajando una de las calles que dan a la avenida principal, me quedé tiesa, parada, atrapada en una cabina de teléfono que no estaba ahí antes. No podía respirar, ni gritar, ni esconderme en mi silencio. Creí que había cambiado de plano, que así sería estar del otro lado de la existencia. Gente me hacía gestos, me hablaban, me rodeaban, mojados, con la ropa pesada, escurriendo agua. No los oía. No sé en qué momento aparecí sentada en un café, con unas personas hablando, hablando, que ya está bien, me decían, que fue un episodio, que ya pasó.

Pero de esos episodios, ha estado llena mi vida. No sé si esto está sucediendo. Nunca hablo tanto. Me acostumbré también a hablar poco, será que durante mucho tiempo me corregían, me callaban, me traducían estando presente. Lo que quiso decir, decían. Y lo que yo quise decir era exactamente lo que dije. No sé, tampoco, por qué razón, si la hubiera, estoy hablando de cosas que a nadie le importan. Que si en una oportunidad me corté el brazo, que si me caí del columpio, que si quemé mi pie con agua hervida, que si me hace bien pelar arvejas, que si estoy imaginando ahora que alguien me escucha.

El hombre, sin decir nada, en silencio, escuchó. Nada más. Hizo un regalo, sin saberlo, tampoco supo si en verdad estuvo ahí, frente a nadie.

(*) Óscar García es compositor y escritor

en tendencia: columnistasOpinión

Noticias Relacionadas

Mandato de certidumbre
Jean Pierre Antelo
CAINCO

Bolivia gana y se va al mundial

Habitus
Farit Rojas Tudela
PENSAR

Lefort y la sociedad imposible

Fukuyama se equivocó
José Rafael Vilar
LO QUE PIENSO

Para seguir soñando… (y no hablo de fútbol)

El lingüicidio que está en marcha
Fernando Molina
CRISIS

Toneladas de caca en la ciudad

Entre comparsas y sirenas
Isabel Navia Quiroga
TIEMPOS LÍQUIDOS

Ley 265: conviene recordar

La época de navidad convertida en la expresión más capitalista y del espectáculo perverso
Esteban Ticona
DE FRENTE EN EL CH’AMAK PACHA

El cuestionamiento a las prácticas políticas coloniales llamadas democráticas

Noticias más vistas

Plugin Install : El widget de publicación popular necesita JNews - View Counter para instalarse

La Razón, medio de comunicación digital líder en noticias de Bolivia y el mundo, conecta a su audiencia a través de todas las plataformas digitales. Con una sólida presencia en redes sociales, programas de streaming innovadores, y el revolucionario e-paper, nuestro periódico digital inteligente, ofrecemos información confiable, ágil y al alcance de todos.

Síguenos en redes sociales:

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
TikTok
LinkedIn
Twitch
Threads
Whatsapp

Dirección: Colinas de Santa Rita s/n,
Alto Auquisamaña (Galpón de La Razón)
La Paz - Bolivia

Correo electrónico:
[email protected]

WhatsApp:
+591 71560184

© 2021-2025 COMUNICACIONES EL PAÍS S.A (Desarrollo web Arcadia SRL)

No Result
Ver todos los resultados
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Suplementos
    • MARCAS
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto