El 24 de agosto se cumplieron 31 años de independencia de Ucrania, país reconocido en el mundo con su territorio original, que incluye la península de Crimea y las regiones de Donbás, y con más de 40 millones de habitantes. Éste fue un aniversario que no se festejó, sino que fue marcado con duelo, pena y dolor por la invasión rusa y los miles de muertos y heridos ucranianos civiles, cientos de ellos niños, así como también miles de militares que defendían su patria.
Estas bajas han sido causadas por una guerra abusiva, que busca el exterminio del pueblo pacífico de Ucrania.
El pueblo que desde hace seis meses vive el terror de una cruel invasión, ansía vivir y pensar en libertad, simplemente vivir, sobre todo si ha sufrido tanto y ha conocido el terror de una dictadura como la que ejerce Rusia sobre todas las naciones que están bajo su dominio. Así Rusia continúa sus intentos de usurpar, dominar y sojuzgar a una nación que ha declarado su libertad e independencia luego de haber vivido en una tácita esclavitud, haber vivido uno tras otro los intentos de acabar con ella, como en los años 30 cuando millones de ucranianos murieron de hambre, periodo conocido como golodomor.
Desde hace seis meses en Ucrania se vive el terror, donde ciudades enteras, como Bucha, Irpin y Mariupol, fueron borradas del mapa y vastos territorios fértiles, productivos y poblados por millones de ciudadanos ucranianos están ahora bajo la opresión rusa. También la planta de energía nuclear de Zaporozhye, la central nuclear más grande de Europa, fue tomada por militares rusos. Las provocaciones y los disparos de artillería continúan allí y la amenaza de una catástrofe nuclear crece en proporción aterradora.
Soy ucraniana, de Kharkiv, ciudad con tres millones de habitantes, que están en la frontera con Rusia y que fue bombardeada durante los últimos seis meses, y como si esto no fuese suficiente el 18 y 19 de agosto fueron declarados de luto por 19 víctimas fatales y más de 30 heridos, todos civiles, entre ellos niños, residentes de dos viviendas sociales, una de ellas para personas con discapacidad auditiva.
Es por esto que hoy quiero decir: ¡No más muertes!
Saludo el aniversario de Ucrania y ruego elevar una oración por la paz en nombre de todos los caídos durante esta guerra y por todos los afectados y damnificados, en el nombre de todos y cada uno de los ucranianos que viven en Bolivia. ¡Dios proteja a Ucrania y a su valeroso pueblo! ¡No a la guerra! ¡No a la invasión Rusa! ¡No al exterminio de toda una nación!
Слава Украине! Героям Слава! (¡Gloria a Ucrania! ¡Gloria a los héroes!)
Lyudmila Tsvetkova es ciudadana ucraniana.







