En pasados días, con un grupo de estudiantes tuve la oportunidad de regresar a Jesús de Machaca, ubicado en la provincia Ingavi del departamento de La Paz. Todo retorno, aunque sea por pocas horas, siempre está conectado con los recuerdos.
Hace años se ingresaba a la región por Guaqui o por Viacha, por un camino de tierra. Hoy está casi todo asfaltado. Está claro que se aminoró el tiempo de viaje. Con este propósito se ha trazado una nueva ruta que no coincide con la antigua carretera y muchos pueblos o ayllus han quedado fuera de la vía. Pude apreciar nuevas construcciones e incluso algunas imitaciones a los cholets de la ciudad de El Alto. Después de detenernos en la apacheta para hacer una ch’alla de buen augurio y a la vez una especie de permiso para estar en las tierras machaqueñas.
Arribamos a un lugar histórico, Qhunqhu Wankani. Nombre especifico de un sitio arqueológico, que pertenece al ayllu Qhunqhu. Estar ahí fue recordar muchos aspectos, como la investigación realizada por el arqueólogo Maks Portugal por los años 50 del siglo XX. Aún estaban las cenizas de la waxt’a realizada por el Año Nuevo Aymara, que se inició a fines de los años 90 del siglo XX. La wak’a se llama jinchun qala (oreja de piedra). Les conté a los jóvenes visitantes que hace años, cada vez que algún extraño llegaba al lugar, aparecía don Tiburcio Colmena, comunario- guardián del sitio, que incluso lo cubría con paja para su mejor conservación. Ahora ya nadie apareció como otrora.
Recordé algunas conversaciones con los comunarios/as, quienes me decían que jinchun qala es poderoso, porque en la época de la Guerra del Chaco contra el Paraguay, varios jóvenes de este ayllu fueron a combatir y sus familias hacían luqtas u ofrendas para que retornen sanos y salvos. Y así fue, y por eso la wak’a es el gran guardián de la región. El presente y su relación con el pasado nos permiten comparar. Lamentablemente las piedras que hace años lucían esplendorosas con su iconografía de pumas y kataris hoy están deterioradas. ¿Será que a alguna autoridad municipal, departamental e incluso nacional les llame la atención de este deterioro y cómo conservarlo? E incluso, ¿cómo seguir excavando y estudiar este lugar que está en la misma dirección de Tiwanaku?
En ese recorrido visitamos el segundo núcleo indigenal fundado por Elizardo Pérez en 1937. Aún está la edificación antigua, hoy utilizada por la escuela y el colegio de Sullkatiti Qhunqhu, porque esta construcción está en la mitad de las dos parcialidades históricas de Jesús de Machaca. Recuerdo que hace varios años, en el frontis de la escuela histórica, se realizó la presentación del libro de Roberto Choque y mi persona titulado Sublevación y masacre de Jesús de Machaca de 1921, volumen 2 de la serie Jesús de Machaqa: la marka rebelde, de cuatro tomos. Ahí estuvieron Roberto y Félix Layme, hoy desaparecidos físicamente, Xavier Albó (retirado de las actividades) y Carlos Soria. Recordé a Félix con su cámara y su filmadora registrando el evento ante una multitud de personas de los ayllus. En la plazuela de este lugar están establecidas otros líderes de la sublevación, como Blas Ajacopa, aparte de Faustino y Marcelino Llanque de Calla Arriba.
En el camino hacia el pueblo de Jesús de Machaca pasamos por varios ayllus, sobre todo uno en particular, Yawriri, donde aún celebraban la fiesta local. Recordé al exmallku Natalio Triguero y su hermano Abraham, ambos finaron hace poco, oriundos de este ayllu. El primero fue el jach’a mallku de Jesús de Machaca y el segundo, un gran poeta que publicó un libro de poesía en aymara.
Ya en el pueblo nos encontramos con el párroco Franz Bejarano, un entusiasta en la historia local. Nos hizo una explicación profunda sobre la construcción de la iglesia que data de la época colonial y fue financiada por el cacique Gabriel Fernández Guarachi.
Seguimos recorriendo y llegamos a Corpa, otro ayllu. Este lugar en el pasado fue una especie de centro de esta región, pues aquí estaban varias instituciones dedicadas a la educación y la salud. Fue el lugar de residencia de Xavier Albó desde los años 70. En el pasado no había calles y hoy sí, antes uno podía llegar y acerarse directamente a las casas, pero hoy ya no, porque ya tienen muros. Ahí recordé tantas experiencias y anécdotas e incluso haber revisado los ficheros de Xavier que aún están en una de las casas.
Wali askiwa mayampi purt’aña kha Jesus de Machaqa uka jacha’a markaru. ¡Jallalla!
Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.






