Muchos piensan que el crecimiento desmesurado de las ciudades puede ser controlado y normado para vivir en un paraíso de paz en medio de jardines bucólicos y tráfico vehicular ordenado. Es el deseo de muchos vecinos y de algunos profesionales a cargo del estudio urbano. Pero, lo diré de entrada: son deseos sin posibilidad de concretarse en las próximas décadas.
En nuestra realidad urbana son tres las causas estructurales que forman (o deforman) el crecimiento desmesurado y desordenado que ahora sufrimos: primero, el sistema capitalista dependiente (al que se adhieren sin chistar la izquierda o la derecha); segundo, la condición de ser sede de gobierno; y tercero, nuestra escasa educación. Estas tres razones se retroalimentan y mutan según las leyes del desgobierno de una sociedad tan desestructurada como la nuestra.
La primera razón azota a todas las ciudades del mundo, en mayor grado en los países del sur y en menor intensidad en el norte. Es una problemática global. Simplemente revisen las cifras del crecimiento de la pobreza urbana, la marginalidad, la violencia o la migración sur/norte. Es una problemática emergente del suelo urbano considerado como mercancía para uso y usufructo. Ese libre mercado urbano genera además: la concentración urbana, la vida materialista y consumista, la desestructuración del espacio rural, el aumento de la huella de carbono, el crecimiento exponencial del trabajo informal, las actividades ilegales (contrabando, narcotráfico o el loteamiento de áreas verdes), etc.
La segunda razón está referida al ejercicio inmisericorde de la democracia morbosa que se instauró en la praxis política y se ensaña con esta pobre ciudad sede de la burocracia estatal. Con esa praxis se ejecutan medidas que convulsionan la ciudad todo el año; ejemplo: el insólito “bloqueo de las 1.000 esquinas”.
La tercera razón, la escasa educación ciudadana, es también causa de muchos males urbanos que podrían ser matizados con formación integral y desideologizada del ser en la sociedad; ejemplo: ¿te atreverías a quemar movilidades del transporte público que usa tu pueblo?
Cansado del tono de esta columna me preguntarán ¿cómo veo el futuro urbano? Responderé sin adornos: Será mucho peor. Los gobiernos municipales, de cualquier color político, apenas podrán atenuar estos problemas, unos con mayor éxito que otros. Las peleas políticas para ganar en elecciones las instituciones municipales no son para resolver la problemática urbana de fondo. Son peleas por el derecho humano de conseguir pegas a sus adeptos, ya que ningún partido político podrá resolver esta problemática sin enfrentar las causas estructurales mencionadas.
Carlos Villagómez es arquitecto.







