Introducción: dice Zago que el objetivo es salir campeón, aprovechando que The Strongest, CAR e Independiente están centrados en la Copa Libertadores. La “Academia” estrena su indumentaria azul y Royal Pari se viste de naranja (aquel color lindo de la selección de Rinus Michel). Bolívar juega con Rojas en el arco; tres centrales (Haquím, Martins y Guitián); dos carrileros (Bejarano y el chico Uzeda); Justiniano con Melgar a su derecha y Granell a su izquierda; “Patito” Rodríguez y Miranda. Baldivieso construye una muralla con un 4-5-1, dejando a Gilbert Álvarez de punta solitario. En el equipo inmobiliario, aparecen nombres ilustres: Dani Vaca en el arco, “Matraca”, Hernán Rodríguez, José Luis Chávez, John García. El partido arranca tarde, como casi siempre. No somos un fútbol serio.
Nudo: el partido de inicio no tiene ritmo, ni velocidad, ni intensidad. Así nos va. Como no existe la creación, el “Patito” abandona la delantera y baja para tener contacto con el esférico. Bejarano se borra y Uzeda aparece con cuentagotas. Por el medio, hay más gente que un domingo en la Feria de la 16 en El Alto. García busca la espalda de Bejarano y Amoroso, la de Uzeda pero no pasa nada. Daniel Vaca se encarga de ahogar el grito de gol “azul” y la hinchada celeste grita “abuelo, abuelo”. Bolívar no tiene ideas y es predecible.
Desenlance: la lluvia torrencial despierta a los “académicos” que van a firmar los mejores 45 minutos de la era Zago. La mala actuación de Jordy Alemán expolea a los locales. Las armas son la presión alta, la intensidad, la pelota parada y una tarde/noche entonada de Melgar. A “Pato” solo lo pueden frenar a patadas. Royal Pari es incapaz de superar el “pressing” en bloque alto y es obligado al error. En diez minutos, el “score” indica 3-0 (van a llegar tres más con el quinto en un claro fuera de juego). Melgar hace por derecha lo que no puede Bejarano. Bolívar es una tromba, una apisonadora, goleando bajo la lluvia, recuperando la idiosincrasia de buen juego. Los cambios, esta vez, mejoran el desempeño: entran Sávio, Villamil, Roberto Carlos, Lima y Lucas Chávez. Los “olés, olés” bajan desde las gradas mojadas. La “máquina” es azul.
Post-scriptum: Bolívar recupera la punta y va por un título que se resiste desde hace años. Tiene todo para conseguirlo: un técnico que respeta la identidad del club y un gran fondo de armario en el banco (a la dupla brasileña arriba le ha salido competencia).







