La Semana Santa siempre me produce un espacio para reflexiones que tienen que ver con los cuerpos en las luchas. Sin duda, el linchamiento público de Jesús de Nazareth, quien era un líder religioso que, leyendo en el contexto de Palestina, los líderes religiosos eran líderes políticos e intelectuales influyentes.
Entonces, esta Semana Santa es un motivo profundo para mirar las nuevas formas que tiene el poder para linchar y querer matar socialmente a quienes incomodan, los apetitos personales y los deseos de poder individualista destructivo y corrupto. Creo que las discusiones políticas, las críticas y las propuestas tienen un espacio para ser discutidas, ese que se da de manera que puedan alimentar los conocimientos y las nuevas sendas que debemos transitar, con nuestro proceso de cambios revolucionarios aquí en Bolivia.
Qué acto más sórdido aquel de escribir un nombre (mi nombre), llamando al linchamiento público, apelando a la lesbofobia, al racismo y al fascismo para criminalizar. Ciertamente soy molesta para la gente abusiva, soy molesta para la gente corrupta, soy un incordio para la gente colonialista que viene desde otros países a colonizar nuestras paredes, pintando mentiras en las calles. Quieren su minuto de fama a costa de mi dignidad y lucha de tantos años. ¿Quién conoce a estas paracaidistas? Muy poca gente, pero usan mi nombre para hacerse conocer.
Son cultoras del “miente, miente que algo queda”, esa metodología de Goebbels —ministro de Comunicación de Hitler— sigue siendo la metodología fascista por excelencia, pues tiene resultados, porque es impune. Esta estrategia calumniadora y difamadora tiene sus repetidoras y repetidores, quienes desde sus más oscuros sentimientos son capaces de difundir discursos de odio, solo porque necesitan enlodar las trayectorias de luchas y satisfacer su oscuro morbo.
En el caso de Evo, pasa lo mismo, gente a la cual no se las conoce, de pronto quieren ser famosas y famosos tirando basura sobre la trayectoria de Evo, haciéndose a los y las más revolucionarias. Es vergonzoso que la gente no pueda crear propuestas y hacerse famosos y famosas a partir de luchas, a partir de conocimientos producidos, qué vergüenza montarse sobre el trabajo de otras y otros.
A Jesús de Nazareth de la misma manera le hicieron, calumnias y difamaciones para poder convencer al pueblo que él era una mala persona. Los poderosos le tendieron miles de trampas, pero también el pueblo fue injusto, aquel pueblo al que Jesús había enseñado sus propuestas de cómo vivir y cómo amar al prójimo, esa misma gente le traicionó, le negó tres veces y luego se hizo la burla y le apedreó cuando le hacían cargar la cruz, subiendo a cuestas con su tortura para concretar su asesinato.
Ciertamente quiero reflexionar que la consecuencia con lo que predicas es peligrosa, no va a pasar desapercibida y te van a hacer pagar la consecuencia revolucionaria que tienes. Lo que resta es seguir en la lucha y revivir cada día, con mi grafiteada que escribí en los años 90 en las calles de La Paz: “Nuestra venganza es ser Felices”.
Julieta Paredes Carvajal es feminista comunitaria







