Las ciudades tienen hoy grandes problemas urbanos que no siempre pueden ser solucionados con la reparación, sustitución o pequeños cambios, y mucho menos que éstos sean ejecutados desde el municipio.
Hace más de tres décadas, la urbe paceña comenzó a pensar en la ejecución de nuevos planes acordes a su fragmentación y sobre todo que respeten las ideas-fuerza de una planificación seria a futuro; sin embargo, ese propósito —que rompió toda estrategia tradicional de manejo edil— no se consolidó con los resultados esperados, lo que produjo un descendente deterioro urbano.
Hay que recordar que desde finales del siglo XX y debido a la aplicación de políticas urbanas esta ciudad fue reduciendo el presupuesto destinado a obras públicas, lo que ocasionó un deterioro progresivo de los espacios y las instalaciones en ciertas áreas habitacionales y su entorno. Una realidad que en algunos barrios se manifiesta en un desmejoramiento notable de las condiciones materiales de las viviendas y, consecuentemente, la vida de los ciudadanos que las habitan.
No se debe olvidar que las áreas urbanas deterioradas se constituyen en una amenaza para la cohesión social y el desarrollo sostenible de la ciudad. Esto, porque muestran que su estructura interna está afectada por un conjunto de problemas sociales, económicos y ambientales, que debieran ser estudiados por expertos desde una perspectiva teórica y práctica.
Como ya se dijo, hace más de 30 años la ciudad de La Paz adoptó, de alguna manera, el método de privatización de grandes proyectos que colaboraban en hacer nacer nuevas políticas municipales, ya que el progresivo deterioro de ciertos lugares, especialmente en sectores aledaños al centro histórico, era y sigue siendo una realidad irrefutable de aquello, y mucho más en los barrios marginales.
Evidentemente, La Paz es una ciudad compleja y de relieve variable, lo que evidencia que su accidentada topografía se constituye en uno de los grandes problemas que dificulta y restringe su desarrollo urbano armónico y equilibrado. Asimismo, no faltan las zonas intermedias que son aprovechadas en su pendiente, como una muestra de que esta ciudad crece, pero dentro de un territorio limitado, el cual fue definido prácticamente desde su fundación. De igual manera, existen otros desafíos que claman solución en la infraestructura urbana, como es el caso de los cables que cuelgan casi a la altura de la cabeza de las personas (plaza Abaroa).
Habrá que añadir la excesiva invasión a sus cerros, cuya situación se torna compleja debido a que requiere pensar en intervenir aquellos barrios que se asientan en las laderas o los que se bifurcan buscando lugares libres.
Es indudable que en la ciudad de La Paz, fundamentalmente en las grandes áreas deterioradas, toca avanzar en una aproximación a la mejora de los distintos problemas señalados, ya que solo logrando algo de aquello se elevará la calidad de vida de la población.
Debemos enfatizar que este artículo representa un breve acercamiento a la temática del deterioro de la urbe paceña, el cual exige un estudio estratégico y la profundización de otros aspectos adicionales además de los referidos.
Todo ello para adoptar estrategias que acompañen a una intervención paulatina, pero seria, que combata la espiral de deterioro que hoy presenta esta ciudad.
Para terminar, el problema del deterioro urbano de la ciudad de La Paz debe ser enfrentado creando proyectos de desarrollo sostenible que tengan como meta la renovación urbana.
Patricia Vargas es Arquitecta.







