Ha causado conmoción la violación de una niña de 11 años en Yapacaní, Santa Cruz. Su agresor es el papá de su padrastro, quien causó su embarazo —lleva cinco mes— luego de sucesivas violaciones desde mayo. Ante la necesidad de interrumpir su embarazo, la Arquidiócesis dijo que “Un crimen no se soluciona con otro crimen”.
Con el fin de la interrupción del embarazo, acordada el viernes por autoridades judiciales y médicos, la niña fue derivada a la maternidad Percy Boland de Santa Cruz, mientras el presunto violador, Gilberto S., de 61 años, guarda detención preventiva en la cárcel de Montero.
“La niña rechaza al bebé; es más, ni siquiera se atreve a decir bebé”, contó la directora de la Defensoría del Menor, Silvia Suazo, según citó el diario cruceño El Deber.

Ante la eventual suspensión del embarazo, la Arquidiócesis de Santa Cruz concluyó en un extenso comunicado, el sábado, que “un crimen no se soluciona con otro crimen, el aborto no remedia la violación ni da tranquilidad a las conciencias”.
Admitió que “la situación es muy compleja y dramática”. Consideró que “está en juego la vida sagrada de dos personas inocentes: la de la niña mamá y la de la criatura en su seno materno”.
“Ambas son vidas humanas independientes, y la persona humana dentro el vientre materno no es el culpable del abuso a su madre”, insistió.
Sin embargo, instó “a las autoridades correspondientes para que no quede impune tan grave y tan detestable delito”.
La Arquidiócesis apeló a la Sentencia Constitucional 0206/2014 y parafraseó que “un abordo incondicional y en todas las etapas del desarrollo del embrión no es constitucionalmente admisible”.
Se presume que la niña se encuentra en las 21 semanas de embarazo, en el margen para la interrupción del proceso.






