Además de causar millones de muertes a nivel mundial, la pandemia del COVID-19 se ha convertido en un evento de disrupción de la economía global de grandes proporciones. A raíz de esta crisis sanitaria, los consumidores en todo el mundo, incluyendo Bolivia, han experimentado un cambio en su comportamiento con relación a las compras de bienes y servicios.
Por necesidad, un porcentaje importante de la población boliviana, especialmente en las zonas urbanas, ha recurrido a comprar bienes y servicios a través del internet. De acuerdo con un estudio realizado por Ariadna Comunication Group, un 32% de los usuarios encuestados en Bolivia expresa que durante la cuarentena aprendió a emplear canales digitales para pedir productos de primera necesidad. Asimismo, a través de ese estudio se evidenció que las redes sociales, específicamente Facebook e Instagram, influyen en la decisión de los consumidores bolivianos al momento de tomar una decisión de compra.
Tobias Lütke, el CEO de Shopify, la plataforma de e-commerce más grande para PYME alrededor del mundo, manifiesta que la pandemia ha traído el comportamiento de compra online que se esperaba ver en 2030 al 2020. Es decir, el COVID ha catalizado un avance de 10 años en lo referente a comercio online a nivel global. Eso incluye a nuestro país.
Debido al alto grado de informalidad de la economía, en Bolivia este cambio ha tomado formas distintas en relación a países con economías más formales. Como ejemplo, mucha gente ahora hace pedidos por WhatsApp a sus caseras del mercado y recibe su pedido en casa. Algunos comerciantes formales e informales se han dedicado a vender todo tipo de productos, incluyendo automóviles y bienes raíces a través de Facebook Marketplace. Finalmente, empresas más formales están realizando ventas online a través de páginas web y las redes sociales.
Esto nos demuestra que ante la demanda de productos y servicios online, un porcentaje de actores formales e informales han digitalizado su proceso de venta, para atender a su mercado. Sin embargo, por falta de información y guía, una gran parte de emprendedores y empresas aún no dan el paso hacia las ventas online. Piensan que el hacerlo implica una inversión grande en la adquisición de software y la contratación de personal para que les arme su página web y se las administre, cuando la realidad es diferente.
El e-commerce ha avanzado tanto en los últimos años que ya no es necesario ser programador de sistemas para armar una página web ni hacer grandes inversiones para lograrlo. En la actualidad existen muchas facilidades para que los comercios formales e informales puedan vender productos y servicios a través del comercio electrónico y poder cobrar de manera inmediata a través de plataformas de pago que les permiten brindar un mejor servicio a sus clientes y al mismo tiempo tener un registro inmediato de todas sus transacciones.
Vale la pena recalcar que sí es necesario contar con un mínimo de capacitación en estrategias de promoción y ventas de e-commerce para poder aprovechar las ventajas de vender online. Lo bueno es que eso se puede aprender fácilmente, ya sea con cursos cortos y también consultando la información ya existente en la web al respecto.
Pero, ¿por qué más empresas y emprendedores deberían considerar vender online? Hay muchas razones, pero enumeraremos las tres principales. La primera es que la pandemia del COVID aún no termina y una parte de la población boliviana seguirá demandando productos y servicios desde su casa en corto y mediano plazo.
La segunda es que una tienda online es un canal de ventas de bajo costo que ayuda a afrontar la crisis económica por la pandemia, ya que no se requiere contratar a un vendedor ni alquilar un local para ponerla en operación.
La tercera es que a través del e-commerce se puede llegar a nuevos clientes fuera del radio urbano actual, lo cual permite incrementar las oportunidades de venta e ingresos vendiendo productos y servicios en otras ciudades y poblaciones del país.
Claudia Méndez es especialista en comercio electrónico.






