El 28 de julio, Petrobras anunció la venta del control de Gaspetro a Compass Gas & Energía, empresa perteneciente al Grupo Cosan, uno de los mayores grupos privados de Brasil; los jugadores en la distribución de gas en Brasil cambiaron con la actual normativa de este país.
Compass es actualmente el controlador de Comgas, la mayor distribuidora de gas de Brasil, con 18.000 kilómetros de ductos de distribución; 2,2 millones de clientes, presentes en 94 municipios del estado de São Paulo. Con la adquisición de Gaspetro, se convierte en accionista de otras 19 distribuidoras de gas en Brasil, en todas las regiones. Compass tendrá más de 10.000 kilómetros adicionales de redes de distribución y un volumen distribuido de aproximadamente 29 MMmcd.
Compass ha mostrado mucho interés en Bolivia para cerrar contratos firmes de compra de gas a largo plazo para sus distribuidores y clientes en Brasil. Asimismo, en diferentes momentos, ha manifestado que está dispuesto a comprar todo el volumen disponible, actual y futuro, que tiene YPFB a mejores precios que los actuales.
A través de las más grandes empresas comercializadoras de gas en Brasil, que no intermedian la venta de gas a los clientes finales, Bolivia puede garantizar mantener o ampliar los volúmenes de exportación a este país, con esto se da viabilidad y un gran incentivo para la inversión en exploración (sin mercado no hay inversión); además, la certeza para quienes coparticipan de la renta petrolera, como son las gobernaciones, alcaldías y universidades, entre otros, de que puedan seguir recibiendo recursos por concepto de regalías e IDH.
En la actualidad, muchas empresas en Brasil realizan inversiones para implementar facilidades en plantas de regasificación con la finalidad de incrementar la importación de volúmenes de GNL; asimismo, se desarrollan facilidades para evacuar mayores volúmenes de gas del Presal. Por otro lado, en Argentina, se planifican proyectos de gran envergadura en facilidades de transporte de gas para evacuar el gas de Vaca Muerta hacia Brasil. Estos factores harán que el gas boliviano sea menos competitivo en el futuro con la nueva configuración de los mercados internacionales y la incidencia de los países productores en la región.
Bajo este contexto, es importante que Bolivia, a través de YPFB, implemente una estrategia oportuna, dirigida a asegurar la venta de gas a las empresas que hoy requieren este energético, puesto que en el futuro es muy probable que el escenario del mercado internacional del gas en la región sea mucho más competitivo y menos atractivo para Bolivia en la posición en la que se encuentra.
La apertura de un nuevo mercado donde exportar el gas boliviano se constituirá en un trampolín para la reactivación de la actividad exploratoria, esto considerando que los potenciales inversores en exploración y explotación tendrán un mercado seguro para monetizar el futuro gas susceptible de ser producido.
El escenario posterior al GSA de Petrobras debería ser remplazado con empresas que tengan clientes finales en el consumo del gas y no así empresas intermediarias, solo de esta forma se maximizará el valor de venta del gas boliviano.
Es estratégico que YPFB y los potenciales clientes en Brasil (Compass) tengan una relación contractual directa, sin intermediarios, para la conexión directa al mercado más grande de Sudamérica, en mejores condiciones de precio.
Compass firmará en breve contratos con productores brasileños en los campos del Presal a finales de este año. Con la entrada de su terminal de GNL en Santos/SP, ya no podría estar interesado en el gas boliviano. Una amenaza que puede convertirse en una oportunidad para Bolivia si es rápida y diligente en cerrar alianzas equitativas con Compass.
Luis Alberto Sánchez es ingeniero, consultor y exministro de Hidrocarburos.






