Los impuestos que recauda un gobierno representan un ingreso importante para la administración pública que posteriormente se distribuye (gobernaciones, municipios y universidades) para satisfacer las necesidades básicas de la población mediante la construcción de hospitales, carreteras, escuelas, entre otros.
Uno de los tributos más importantes es el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que principalmente grava al consumo de bienes y servicios finales como también importaciones definidas. Asimismo, es pertinente mencionar que el IVA es un tributo indirecto porque grava la manifestación indirecta de las riquezas de las personas, es decir que no depende uno cuánto tenga, sino cuánto vaya a comprar.
En Bolivia, el IVA tiene una participación de 36% respecto al total recaudado en la gestión 2020, donde la recaudación por este impuesto en su mayoría se concentra en la actividad de comercio, que durante la pandemia fue un sector clave para dinamizar el mercado entre oferta y demanda. Asimismo, la alícuota que se aplica en el territorio nacional es 13% inferior a la de otras economías como la de Argentina, con 21%; Chile y Colombia, con 19%; Brasil y Perú, con 18%. Es importante señalar que la alícuota no presentó variación alguna durante los últimos años.
Otra característica del IVA a tomar en cuenta es la regresividad, es decir que recae en mayor medida sobre personas con ingresos bajos, en comparación de las con ingresos altos; por ejemplo, por la compra de Bs 100 ambos pagan el mismo monto de IVA, pero para la persona de ingresos altos el pago representa una menor proporción de su ingreso total en comparación con la de ingresos bajos.
Es por esta razón que varias economías buscan revertir la regresividad de este tributo mediante diferentes medidas como ser compensaciones y devoluciones. En Bolivia se creó el Régimen de Reintegro del Impuesto al Valor Agregado en efectivo (Re-IVA), que busca devolver el 5% del total facturado en el mes, favoreciendo a personas naturales con ingresos menores o igual a Bs 9.000; a la fecha el número de inscritos asciende a 35.620 beneficiarios, con una tendencia creciente.
Con la medida se busca redistribuir el ingreso a las personas con ingresos bajos, formalizar la economía, incrementar el padrón de contribuyentes activos, aumentar la facturación y, lo más importante, volver más progresivo el sistema tributario boliviano.
Del mismo modo, la medida planteada por el Gobierno pretende reactivar la economía a través de la demanda interna, incentivando a los beneficiarios del Re-IVA a exigir facturas por toda compra de bienes o servicios para su posterior devolución en efectivo.
El reintegro del IVA alcanzará hasta fin de año a un gran número de beneficiarios y mejorará cada vez más la recaudación del IVA, resultando ser una buena medida pospandemia adoptada por el Gobierno.
Roberto Condori C. es economista.






