Ayer, el Ministro de Gobierno informó que en Locotal, uno de los puntos de bloqueo en el trópico de Cochabamba, se incautó Bs 1,2 millones en poder de una mujer que no pudo explicar el origen del dinero; es el tercer decomiso de dinero en menos de dos semanas. Las explicaciones gubernamentales hablan de vínculos con el narcotráfico, pero también de dinero para financiar las protestas.
Según las autoridades del área, 2023 fue un año intenso en la lucha contra el delito transnacional: la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) incautó, en 10.470 operativos, 405 toneladas (t) de droga en el país, valuada en $us 198 millones y se aprehendió a 3.457 personas presuntamente vinculadas al narcotráfico. También se confirmó que se trata de un delito transnacional y que las mafias operan simultáneamente en Bolivia, Perú, Chile y Colombia, sin mencionar los países destino de la sustancia controlada.
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En lo que va de 2024, según los reportes periodísticos, la actividad no fue menor: el 5 de enero se decomisaron 8,7 t de clorhidrato de cocaína en Oruro, cuyo destino era Países Bajos. Días después, se informó que en ocho operativos realizados entre el 8 y el 10 de enero, la FELCN secuestró 100 kilos de droga y aprehendió a 12 personas.
El 12 de enero, se supo que la Policía Boliviana había decomisado en Santa Cruz de la Sierra $us 1 millón, luego se informó que había sido retirado de un banco en el norte de Chile. El caso se hizo público al saberse que se trató de un volteo que intentaron hacer oficiales y suboficiales de la Policía. Días después, una mujer fue aprehendida en posesión de Bs 1,8 millones en la tranca de Achica Arriba, cerca de El Alto.
A mediados de mes, por primera vez en 16 años, la FELCN ingresó a la “zona roja” de la provincia Chapare de Cochabamba y destruyó 25 fábricas móviles de cocaína. En agosto del año pasado, el Ministro de Gobierno había informado que Villa Tunari es el área principal de producción de sustancias controladas. El 28 de enero, se informó de la destrucción de tres fábricas móviles de cocaína y 600 litros de cocaína líquida, en ese mismo municipio cochabambino. Casi al mismo tiempo, la FELCN incautó casi 200 kilos de cocaína, en la provincia Ichilo, del departamento de Santa Cruz.
Las autoridades de gobierno han estado señalando que parte del dinero incautado sirve para financiar los bloqueos; a su vez, el expresidente Evo Morales insiste en que el trabajo policial en el Trópico cochabambino sirve para tenerlo bajo vigilancia; de las incautaciones de drogas en sus dominios dice poco.
Las cifras de éxito en las tareas de interdicción muestran esfuerzo, compromiso y sorprendentes resultados, pero también sirven para disimular el hecho que, precisamente por ser números extraordinarios, son indicador de una cada vez más grande sombra del narcotráfico sobre la vida de las y los bolivianos.

