viernes 19, junio 2026
ANÚNCIATE
SUSCRÍBETE
HEMEROTECA
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
Logo Escape Logo Marcas Logo Animal Político Logo Energías y Negocios
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
La Razón
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
No Result
Ver todos los resultados

El sol de Juan Wallparrimachi

‘Willaku, la suerte del indio poeta’ es una obra impactante/ conmovedora sobre la memoria y el olvido

ricardo_bajo.jpg

Ricardo Bajo

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en WhatsappCompartir en
Por Ricardo Bajo H.
BAJEZAS
/ julio 26, 2023
en Voces

Juan Wallparrimachi Mayta nos habla, ha vuelto. No quiere ser héroe nacional, no quiere ser bandera, no quiere ser millones. Solo amar, amar y volar. Y como no puede volar, sus canciones le prestan alas. Entonces el willaku (ese pájaro de pico naranja que vuela bonito) canta para él, canta para que recordemos hoy a Juan Wallparrimachi Mayta, para que el poeta soldado pueda volver a amar.

No hay muerte más triste que la de un poeta joven. Con él se van los versos que nunca escribirá, que jamás leeremos ni calentarán nuestro corazón. Miguel Hernández falleció con 31 años en las cárceles del fascismo; Edmundo Camargo, con 28 años; Guillermo Bedregal García, con apenas 20 añitos; Emma Villazón, con 32; y Alejandra Pizarnik se suicidó a la edad de 36.

Juan Wallparrimachi Mayta, el soldado poeta, murió con 21 años con una piedra en la mano, luchando/matando; el metal de los castellanos encontró su cabeza en el campo de batalla. Sus lágrimas y su sangre regaron la tierra. ¿Cuántas letras dejó de soñar por culpa de esa muerte prematura?

Lea también: Antígona, cenizas como sueños

A Wallparrimachi —nacido en Macha/Potosí, tierra de guerreros— nunca le perdonaron que fuera un indio que supiera leer y escribir; nunca le perdonamos que cantara como nadie al amor. Lo hizo en quechua y no en castellano, un idioma que no vuela. No usaba ni espada ni arcabuz. Las piedras eran sus armas y al frente de una brigada de honderos atacaba —cantando— al invasor. “La única guerra que podemos ganar es el amor”, nos dice ahora, dos siglos después.

Willaku, la suerte del indio poeta es un trabajo de Teatro La Cueva (de Sucre) y Teatro para El Camino (de Yotala). La obra de Darío Torres cuenta con la brillante actuación de Fernando Zambrana, Julio Guzmán y Luis Aduviri, quien ya interpretó al personaje en la película de Jorge Sanjinés Juana Azurduy. Los tres actores se desdoblan; son el mismo Juan.

Willaku tiene una puesta en escena con matorrales y pajas, es el río que lleva hacia los tres reinos (hanaq pacha, kay pacha y ukhu pacha). Posee potentes imágenes (marca registrada del trabajo de más de 20 años de La Cueva) y un gran laburo en el juego de luces. Cuenta con la música de Lucas Achirico (y la voz de su hija Naomí) y canciones de Luzmila Carpio.

El guerrillero que bautizó la primera independencia (quizás era el designio de su nombre impuesto) canta al amor mientras hace la guerra; al amor de madre que no conoció (fue criado por Juana Azurduy y Manuel Ascencio Padilla); al amor a su Vicenta Quiroz. “Amándote, soñándote, moriré”.

Tiene un presagio. Juega y gana a la muerte en la primera partida; pero ella pide revancha. Vence. La muerte va a recoger las piedras del soldado a las orillas del río. Los presagios no están para explicarse. Los presagios están para despedirnos.

Juan pelea una guerra con el viento en contra y solo un arsenal inútil de piedras a favor. En la soledad recuerda a su amor. Cuando escribe canciones para Vicenta, ella se aparece. Juan manda sus ojos a encontrarla y reprocha: “¿por qué no me buscas?”. Ruega que sus palabras vuelen (bonito, como el willaku) hasta el pecho de la amada. “¿Quién llenará mi vacío?”, dice Wallparrimachi cantando/llorando.

Han puesto precio a su cabeza. No cosechará más sueños con sus manos campesinas. La muerte cobrará venganza. “Yo te voy a esperar”, dice. Ya no tiene miedo, no más incertidumbres. ¿Acaso los pájaros dudan cuando echan a volar por primera vez?

Willaku, la suerte del indio poeta es una obra impactante/conmovedora sobre la memoria y el olvido; la memoria de la palabra (y su poder), el olvido del amor (y su dominio). Es una obra (en castellano y quechua) sobre la soledad: la del del indio Juan, el poeta que venció dos veces a la muerte. Hoy recordamos sus palabras de amor, nostalgias y pena; su llanto tierno de hinojos.

Wallparrimachi ha regresado para despedirse, para cantar su kacharpari, para preguntarnos: “¿me entienden?”. El primer poeta del “nuevo mundo”, como lo llamó Néstor Taboada Terán, sabe que la parca es una amiga, que no hay que temerla, que hay que charlar con ella y hablarle bonito: “Buenas tardes, señora muerte”. Ha vuelto para decirnos que no sabe ahora contra quien tiene que pelear, que solo quiere conocer el rostro de su madre.

Siempre he pensado que los jóvenes poetas no mueren, solo se mudan a otro planeta más dulce, menos amargo. Ahí vive, eterno, el hermano Juan. Está escribiendo otra canción de amor para Vicenta, su “viditay”, su florecita del campo. Está amándola en silencio. Abre sus alas, vuela hacia su “mamitay”. Atraviesa con la palabra oscuridad y tiniebla. El tiempo no se ha olvidado de ti, Wallparrimachi Mayta. Tinkunakama, Juan. (Tukuytapis inti k’anchan / Noqayllatas manapuni, El sol alumbra a todos / menos a mí).

(*) Ricardo Bajo es un pinche periodista. Twitter: @RicardoBajo

en tendencia: columnistasOpinión

Noticias Relacionadas

El límite de un Estado en quiebre
Sergio J. Pérez Paredes

Sindicalismo y Estado

¿El paso del tiempo borra las heridas…  y las deudas tributarias?
Yafar Yamir Rodríguez Ramírez
TRIBUNA

¿El paso del tiempo borra las heridas… y las deudas tributarias?

Minorías en las carreteras, mayorías en  las urnas
Freddy Rivas Orozco
TRIBUNA

Minorías en las carreteras, mayorías en las urnas

Ciudadanía Digital en Bolivia: ¿Evolución o relanzamiento? Una aclaración para el aula

Masificación vs. Aprendizaje: La brecha invisible que separa a colegios fiscales de privados

franz_lazarte_columnista.jpg
Franz Lazarte Escobar

China propone estabilidad, EEUU lleva vacío y sanciones

10 años de aporte al Cambio Climático
Christiam Max Cordero Rocha
TRIBUNA

¿Tendremos nuevamente un ‘Gran San Juan’?

Noticias más vistas

Plugin Install : El widget de publicación popular necesita JNews - View Counter para instalarse

La Razón, medio de comunicación digital líder en noticias de Bolivia y el mundo, conecta a su audiencia a través de todas las plataformas digitales. Con una sólida presencia en redes sociales, programas de streaming innovadores, y el revolucionario e-paper, nuestro periódico digital inteligente, ofrecemos información confiable, ágil y al alcance de todos.

Síguenos en redes sociales:

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
TikTok
LinkedIn
Twitch
Threads
Whatsapp

Dirección: Colinas de Santa Rita s/n,
Alto Auquisamaña (Galpón de La Razón)
La Paz - Bolivia

Correo electrónico:
[email protected]

WhatsApp:
+591 71560184

© 2021-2025 COMUNICACIONES EL PAÍS S.A (Desarrollo web Arcadia SRL)

No Result
Ver todos los resultados
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Suplementos
    • MARCAS
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto