Collas, cambas, chapacos conviven en tierras cruceñas, construyen, crecen. «Como bolivianos que somos», remarca Faustino Castillo que, primero a lomo de mula y luego a pie, dejó su Inquisivi natal hace casi medio siglo y se dirigió al este del país. Trabajó duro, muy duro; pasó hambre y sed, pero no desmayó nunca, pues siempre sintió «que estaba en mi patria» y que esta patria necesitaba justamente de voluntad para devolver réditos a sus hijos.
El testimonio de este agricultor exitoso, dueño de 900 hectáreas de tierra, padre de cuatro hijos cambas, es uno de 33 recogidos en el documental Historias de migrantes bolivianos exitosos en la agricultura cruceña. La iniciativa corresponde al Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), la que fue respaldada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Bolivia (PNUD).
El resultado: un documento valioso que muestra, con pruebas fehacientes, el camino para el desarrollo de la Bolivia diversa: integración, respeto, trabajo, perspectiva de país.
Tito Choque Chambi, qaqachaca que hace 46 años vive en Santistevan, donde «quiero morir», lo dice: «A veces hay que salir del pueblo de uno para darse cuenta de las cosas que se pueden hacer. El altiplano ofrece las mismas posibilidades, sólo hay que hallarlas».






