Ambos elementos son indispensables en la arquitectura de un debate plural y necesario en un país en permanente transformación y con continuos retos. La Razón son personas, periodistas seguros de su vocación y amantes del oficio, que junto al resto del personal de la empresa forman un grupo humano que dedica muchas horas del día y de la noche para que el servicio esté respaldado por la calidad y confiabilidad que usted merece a momento de informarse sobre la actualidad nacional e internacional.
Bolivia ha ingresado en los últimos años en un periodo históricamente dinámico que demanda de su sistema de medios de comunicación una mirada aguda, base de la construcción de la información que se actualiza día tras día.
La sociedad contemporánea es cada vez más exigente con sus medios de comunicación; queremos responder a esa demanda en la voluntad de trabajar nuestros contenidos con herramientas propias de un periodismo responsable y equilibrado. Este objetivo, el de hacer un periodismo digno, es alcanzable con una redacción como la nuestra: con periodistas que comparten un recorrido profesional marcado por el trabajo y el mérito. Este objetivo es alcanzable para una institución como La Razón, fundada en 1990 por un símbolo del periodismo boliviano como Jorge Canelas, junto a prestigiosos profesionales, una institución que desde hace 20 años acompaña, con sus propios ciclos vitales, la historia del país sin abandonar la búsqueda, no siempre evidente, de la comprensión de hechos cotidianos que, con toda su complejidad, encontrarán su lugar en las páginas de nuestra historia última.
Es justamente este andar ininterrumpido y sellado en esencia por el hacer periodístico, que es ante todo humano, el que ha situado a este diario en un lugar privilegiado del mapa mediático nacional.
En este tiempo de debate sobre y desde los medios de comunicación a propósito de la Ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación, planteamos también voces de reflexión, de cuestionamiento y de afirmación de nuestros valores. Es entonces un buen momento para reiterar a nuestros lectores que son el centro de nuestro esfuerzo cotidiano. No perdemos la certeza de que un sistema democrático no se legitima sin la garantía del respeto de los derechos humanos. Los de todos y todas.






